¡Discípulos amados, que la paz sea con vosotros!
Todos vosotros Sembradores de Cristo poseéis individualmente una trayectoria de vida no siempre pautada en el Evangelio de Cristo, y traéis las marcas de vuestros errores impresas en el cuerpo espiritual.
Hoy ya no os presentáis como otrora. Vuestros trajes ya no son oscuros y densos, pues a lo largo de las existencias habéis estado luchando, en el río de lágrimas, dolor y sufrimiento, para elevaros espiritualmente, buscando alcanzar las dimensiones superiores.
Notamos un gran avance en vuestro espíritu, en esta encarnación, pero el vestido aún contiene manchas y nódulos que deben ser absorbidos para ser drenados por el cuerpo físico, para que libres y brillantes, vuestras túnicas transformadas, comparezcan al gran banquete con el Maestro.
El trabajo realizado en nombre de Jesús, confiere a cada uno de vosotros merecimiento y crédito, pero no suprime vuestra deuda para con el prójimo, y ciertamente, todos deberéis enfrentar el momento de drenaje de los residuos, aún existentes en vuestro espíritu.
Que no os importe el dolor; manteneos fieles a Cristo y a Su Evangelio.
No busquéis en demasía las agujas hipodérmicas de la medicina terrenal. Buscad el remedio saludable en el Evangelio de Jesús.
Dolor y sufrimiento es necesario, pues hicisteis que vuestro hermano sufriera igualmente.
Hermanos, eres un discípulo amado, representante de nuestro Nombre en la Tierra, y si ha permanecido oculto cualquier síntoma de enfermad hasta ahora, es porque has estado cumpliendo fielmente los designios de lo Alto. Podrían haberse manifestado otros síntomas hace tiempo, pero todos vosotros os encontráis bajo el cuidado del Equipo Médico de esta Casa, y ningún residuo tóxico de vuestro espíritu será enviado indebidamente al cuerpo físico.
Confiad, pues la tutela a la que estáis sometidos es la de Jesús; Él os guía amoroso y bondadoso.
Nuestra mano os guía en el camino redentor, no hay nada que temer.
Los sentimientos de miedo son humanos, y es natural que lo sintáis, pero en esta hora de pruebas el discípulo debe mostrar su fe, coraje y confianza, en aquellos que desde el plano invisible hasta ahora os hemos guiado en la materia.
Dejamos que el Equipo Médico decida vuestro tratamiento; únicamente reafirmamos nuestro compromiso en guiaros hacia la Tierra de Regeneración.
Yo os saludo en el nombre de la Luz, y os dejo la Paz del Divino Maestro Jesús.
Ramatis
GESJ - 07/2008 - Vitória, ES - Brasil