¡Hermanos amados!
Nubes densas envuelven su planeta. Con todo, no son resultado de las manifestaciones de costumbre del clima de la atmósfera terrestre, ni tan poco resultado de la contaminación industrial que consume los recursos planetarios.
Son productos de sus mentes, uno de material plástico, forjado por manos inescrupulosas, a partir de la materia prima que les ofrecen todos aquellos que se encuentran distanciados del Evangelio y sus normas de conducta.
Es la masa podrida del odio que corrió como ácido, es el miedo que consume las almas, el egoísmo fétido y enfermizo que masacra, la envidia que arrasa y el orgullo que soterra virtudes luminosas.
Vanidades y lujuria al ofrecer miasmas dando a la masa de efectos mórbidos la consistencia con que actúan los trabajadores del mal.
Ellos depositan sobre sus cabezas las densas nubes, sombreándolos, impidiendo el contacto luminoso que provienen de las esferas superiores.
Para dejarse tocar e iluminar por la radiante Luz Divina, hay que pulirse la propia mente y después abrir camino en medio de la cobertura densa del planeta, camino de acceso a la Fuentes de Amor Universal.
Nosotros que nos amamos como hermanos, por más que hagamos sólo podemos aflojar un poco los lazos energéticos que mantienen cohesas las fuerzas tenebrosas. Pero es de sus mentes, regidas por la voluntad firme, sincera y determinada, que debe partir la fuerza para abrir el camino que les llevará al encuentro de la luz.
Tengan fe delante del que van a enfrentar gallardamente, con la seguridad de que sus esfuerzos serán recompensados con la liberación que no tarda.
Nos dice el Maestro, Gobernador Espiritual de la Tierra, al que llamamos Sananda: "Ámense los unos a los otros como Yo les amo".
Procuren en la Luz de Su amor y claridad para su progreso.
La hora del ciclo de vida de la Tierra se termina y con ella caerá el Reinado del Mal y de todas sus raíces en este planeta.
Si abrigaron cualquier célula de ese mal en ustedes, serán inevitablemente arrastrados por las fuerzas higienizadoras de su orbe.
¡Salve la fuerza de la Luz!
¡Salve el Divino Maestro que les conduce!
Niram
GESH - 20/08/2004 - Vitória, ES - Brasil