El deseo de poseer está encadenado a la naturaleza humana y el hecho de superar ese sentimiento incrustado en sus cuerpos constituye una de las más difíciles pruebas de liberación del ser humano.
El espíritu es esencia, es energía libre por su propia naturaleza, pero, con la personalidad humana distanciada de las metas trazadas en la espiritualidad, cede a los caprichos de los cuerpos, especialmente del astral y, por desvío, se aferra a los bienes temporales y afectos desmedidos atrasando su evolución.
El deseo ardiente de poseer lleva a la búsqueda incesante por el control de las situaciones, sean éstas materiales o sentimentales, alcanzando el desquilibrio en el individuo que pasa a concentrar toda su energía en el intento de tornarse "señor" absoluto de todo y en su manifestación más grave lleva a los pueblos a las guerras, a los holocaustos, a la miseria generalizada y al terror.
Sin embargo, no solamente los verdugos de la historia de la humanidad o los poseedores de grandes fortunas están inmersos en ese lodo, el sentimiento de poseer.
Es necesario que ustedes hagan consciencia de que el ser encarnado, a excepción de aquellos que están en misión (no tienen karma), padece de ese doloroso mal, sea en mayor o menor grado.
Es el sentimiento de poseer lo que les impide muchas veces dar un paso más elevado y crea serios obstáculos a su caminata.
No dejen que sus condicionamientos y deseos desajustados sean obstáculos para su evolución y para el servicio de lo Alto.
Depositen en ustedes las semilla del desapego para que fructifique y alimente de Luz su humanidad.
Rama Shaim
(Mensaje psicografiado, recibido el 14 de Mayo de 1999, por un médium del GER)