Los hombres, en vano, buscan en las circunstancias externas sus tesoros.
Mutliplican los deseos, procuran la satisfacción personal en las profesiones, en los bienes materiales o en sus relaciones sociales.
En la búsqueda descontrolada se pierden en la ambición, en la lasciva y en la depresión de las frustraciones.
Es en el interior, en lo recóndito de tu íntimo ser, que encontarás tu piedra preciosa.
En la Luz interior está la llave que abre el precioso baúl de la felicidad eterna.
Cuando abres tu ser, la Luz interior detiene el egoísmo, fuente de todo el dolor.
Los acontecimientos externos adquieren otros significados y las circunstancias exteriores son apenas obstáculos ya superados.
No hay dolor que venza al hombre que alcanza su equilibrio espiritual y que conoce sus flaquezas, pero más aún que tiene el valor de trascender su propio ego.
La Paz de tu corazón está en tu íntimo ser.
Que la Luz de Cristo esté contigo.
(Firma ilegible), un extraterrestre
(Mensaje psicografiado, recibido el 3 de mayo de 1999, por un médium del GER)