71

Pétalos de Luz! - 11

29/11/1999

      A+ A-


Pasaron tres años. Estamos en diciembre de 1985 y he reiniciado mis viajes fuera del cuerpo físico. En vista de la ruptura de concentración que muchas veces ocurre cuando un equipo de reúne, por sugerencia de la coordinadora de los trabajos me concentré bastante.

Comencé por visitar una pequeña nave espacial en forma de disco flotando en el aire sobre el patio del Centro Vitória donde teníamos nuestra sede provisioria.

De manera instantánea ese cuadro fue substituído por una gran panorámica de la isla de Pascua y de repente me encontraba en un gran panteón dorado, en el subsuelo de Mato Grosso. Hasta ese momento no había notado la presencia de alguien, sin embargo en aquel Panteón me vinieron a la mente tres palabras desconocidas para mí, que son: AHOR, SHAVANI, SHIVISHINU.

Percibí después que aquellas palabras funcionaban en clave porque luego de haberlas captado con la velocidad del pensamiento fuí transportado hacia la isla de Pascua con una referencia mental de estar más o menos a 30.000 años A.C.

El cielo estaba espléndidamente azul y era surcado por naves espaciales que sobrevolaban la isla. También ví aquellas esculturas gigantezcas flotando en el espacio y siguiendo determinado camino eran transportadas hacia un área previamente designada en la isla. Las naves que las cargaban generaban un campo libre de gravedad en torno a las gigantezcas estatuas haciendo posible el trabajo de transporte.

La escena inusitada asombraría a cualquiera que conociera el tamaño real de los monumentos y que no supiera cuales eran los mecanismos de aquellos "hombres" que eran usados para mantenerlos en el aire a más de 200 m de altitud.

Después del espectáculo sobrevolé cerca de la costa una montaña donde ví una escultura siendo tallada con ayuda de un "rayo de luz rojizo".

Capté en la psicosfera local emanaciones de los pensamientos de los habitantes primitivos de la isla y entendí que los escultores de las estatuas eran considerados magos. Intimamente sentí que estos magos no eran habitantes primitivos de nuestro planeta, aunque ya hubieran permanecido aquí bastante tiempo, tal vez entre 50 a 100 años terrestres.

Pasados algunos instantes que no se precisar, pues el tiempo en otra dimensión es diferente al nuestro (5 minutos aquí corresponden aproximadamente un par de horas en la 4ª dimensión) fuí llevado de vuelta al Salón Dorado en Mato Grosso. En esta ocasión me ofrecieron otra "clave" que no conseguí traducir en palabras como lo hice anteriormente.

Se abrió al frente un pasaje que terminaba en el fondo de un lago, como si fuera de vidrio y mirara del fondo hacia la superficie. Ví la luz del sol atravezar el agua en dirección al fondo y se transformaba en destellos verde-esmeralda.

Subí hacia la superficie atravezando la masa compacta de agua sin sentirme mojado y nuevamente estaba en la Isla de Pascua.

En ese momento del día durante el viaje en un campo de la isla me detuve un instante mirando un poco más el cielo y el mar, mi mente giraba llena de inquietudes y dudas. Sentía una gran aprehensión en relación al desenvolvimiento del trabajo que estaba realizando y me encontraba incapaz. Pensaba que quizá otro médium más inteligente y con buena memoria y más conocimientos de física y matemática hubiera podido captar y traducir mejor todo lo que viera. Pensaban todavía que era mucha responsabilidad para mí y no estaba a la altura de aquel magnífico trabajo. Imaginaba que al interpretar erradamente algún símbolo o hasta alguna sensación la tarea quedaría comprometida.

Estos pensamientos venían como si estuviera hablando con alguien, pero yo no veía a nadie conmigo, sin embargo sabía en mi íntimo ser que por lo menos un guía espiritual estaría oyéndome.

Después que pensé bastante y me rebajé otro tanto, tal vez a la espera de que los responsables por el trabajo me dijeran: "realmente usted no nos sirve, vamos a buscar otro canal que no sea prejuicioso", sentí mi cabeza liviana y los pensamientos negativos me rodearon, volaron y se dispersaron completamente. Si dar la menor atención a mis argumentos empezaron a llegar a mi cabeza nuevas informaciones sin ninguna ceremonia.

Con la mente nueva como, acostumbramos decir, me encontré cerca de un lugar en la isla que llaman "Ombligo del Mundo".

Me dijeron que los "Siete Moais", Moai es la denominación de las esculturas, eran como "Siete Claves" que giradas de cierta manera preestablecida creaban sobre la piedra del "Ombligo del Mundo" un "campo de fuerza" con el pasaje de otra dimensión o facilitaban un camino para atravezar grandes distancias en fracción de segundos, no se explicar perfectamente.

Me dijeron que cada cabeza de piedra funciona más o menos semejante a la cerradura de un cofre y que todas ellas giradas adecuadamente harían que funcione un "campo de fuerza". En aquel día, antes de regresar al sitio de reunión, hice una oración agradeciendo a Dios por el viaje fantástico que había realizado y por las revelaciones recibidas. Sólo entonces regresé a mi cuerpo físico encontrándome como de costumbre sentado a la mesa de reuniones.




VOLVER A LOS MENSAJES Y DIVULGACIONES
CONTACTO CON NOSOTROS AHORA!
Todos los derechos reservados Extras e Instras | 2025
FBrandão Agência Web