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Pétalos de Luz! - 12

06/12/1999

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Un año después, me informaron que bajo los siete monumentos, bien enterrado en el fondo, había un gran depósito cilíndrico semejante a los depósitos de gasolina y que los siete moais que estaban ligados a ese depósito cuando se giraban formaban un campo de fuerza o plataforma espacial. Enseguida mi mente comenzó a captar ideas, o mejor dicho, símbolos como horas del reloj. Me revelaron primero 1.15, segundo 3.00, tercero 6.00 y en cuarto 5.25. Inmediatemente estos números comenzaron a girar en mi mente; hice un esfuerzo enorme para no olvidarlos y eso era casi un tormento pues sentía que se me iban. Entonces los números parecían horas, no estaban fijos como en el reloj, caminaban por encima de otros números, pero al final quedaban estáticos en las horas arriba mencionadas. Percibí la complejiad de los movimientos y sentí que no iba a gurdarlos en toda su compleja movilización y de ese modo concluí que era inútil para mí conocer la "clave" de aquel mecanismo secreto, puesto que jamás podría probarlo físicamente por una serie de motivos que no vale la pena mencionar. Sólo recuerdo que en medio de todos esos pensamientos aflictivos y casi desconectados fuí conducido cerca del "Ombligo del Mundo".

Un zumbido fantástico dominaba el espacio vibrando armoniosamente. Del punto donde venía el sonido no veía nada excepcional, pero sentía que había alguna cosa sobre la superficie de la tierra a una altura de 50 cm; fue cuando comencé a ver una nave espacial aproximadamente de 6 m de diámetro materializándose rápidamente frente a mí justo en el lugar donde salía el sonido vibratorio. Ahí quedo parada. Me invitaton para viajar en ella en próxima ocasión.

Regresé al sitio de reuniones del Grupo por no poder viajar en aquella hora teniendo frente a mí la nave lista para el viaje, con todo eso argumenté para mí mismo: ¿será que estoy emocional y espiritualmente preparado para eso? Creo que no, puesto que ellos me hubieran llevado. En verdad estaba entusiasmado con las revelaciones, fascinado, boquiabierto y lleno de indagaciones. Mi cabeza hervía. No sabía como los moais estaban ligados a aquel depósito. El día del último viaje me dí cuenta que aquellas esculturas que nosotros los humanos consideramos colosales son apenas la punta del iceberg y que la mayor parte de estaría en el subsuelo unido a esos depósitos. Sólo me dieron la "clave" de cuatro moais y aún así como si fuera posible para nosotros moverlos; creo que sólo si fuera con la fuerza de la mente. Fuera de eso no puedo afirmar que no hayan intentado revelar las otras tres claves y sucede que yo estaba tan ansioso por guardar las ya reveladas que no pude captar, a la mejor, las tres claves restantes.

Hoy, a veces, creo que de manera premeditada me hubieron confundido para que no aprendiese la combinación. De cualquier manera, las referencias eran mínimas comparado a lo que ví que era necesario para accionar el mecanismo del "campo de fuerza" o puerta, esto porque no era tan simples así: 1.15, 3.00, 6.00, 5.25. Era eso y mucho más y no obstante en ese momento me pareció tan simple. Recuerdo por ejemplo que antes de parar en el 1.15 el movimiento seguía para otros puntos, con paradas de tiempo determinadas que jamás voy a saber, porque no me fueron revelados los detalles; el tiempo de ellos debe tener una referencia diversa al nuestro. De una cosa estoy seguro, fue una de las revelaciones más fascinantes que haya obtenido en el viaje fuera del cuerpo, no olvidando la que tuve en el fondo de los océanos, que más allá de lo inusitado era extremadamente conmovedora.

A quien interesara lea el libro "Los Intraterrestres de Stelta-Misón Submarina Extraterrestre", del Grupo de Estudios Ramatís.

No había pasado un mes y fuí de nuevo a pasear en desdoblamiento espiritual a la isla de Pascua. En esta ocasión fuí directamente al "Ombligo del Mundo" acompañado por mi amigo espiritual el hindú Shama Hare.

Permanecí en el lugar por algunos instantes cuando oí el zumbido del "campo de fuerza" vibrando a mi alrededor. A continuación fuí llevado por dos Seres extraterrestres hacia el centro del "campo" que imaginé ser un círculo de aproximandamente seis metros de radio y un metro sobre el suelo. Luego me sentí como si estuviera en el interior de un objeto con forma de cohete y un poco mayor que yo. Imaginé también por segundos que mi cuerpo adquiría la forma de una aguja y vibraba de manera constante y controlada como en un momento de gran aceleración para adquirir un poderoso impulso.

Son las sensaciones obtenidas en la 4ª y 5ª dimensión, muy difíciles de ser descritas para otras personas que viven en la 3ª dimensión y que nunca han salido conscientemente de cuerpo físico. No hay palabras en nuestro vocabulario. No existen comparaciones adecuadas que puedan explicar el realismo extraordinario del fenómeno.

Viajé menos de un segundo, sin embargo, tenía la seguridad de haber ido muy lejos, tal vez a otro sistema solar o quizá otra galaxia, pero eso no tenía la menor importancia pues lo que parecía más irónico en todo ese proceso era el hecho de que el viaje fue más rápido que su propia preparación, como si subiera una gran escalada para después en segundos sumergirse en el agua desde lo alto de un trampolín. Es la imágen que me vino a la mente para comparar lo inusitado de la cosa. Después de ese viaje relámpago pude divisar un objeto luminoso flotando en el espacio. Tenía la forma de una lente cristalina irradiando luz.

Sabía intuitivamente que debería ser del tamaño de un continente terrestre, pero no supe definir en aquel instante si era una nave o una base espacial. Momentos después ya estaba posado en un punto de ese inmenso objeto y me encontré frente a "Seres" vestidos de blanco que irradiaban luz de sus cuerpos como verdaderos focos de luz. Poseían una aureola tan luminosa y brillante que impedía verles los rostros. Comencé a percibir que estaban hablando conmigo, pero en mi mente apenas captaba el mensaje; fue cuando aconteció algo muy interesante, algo de lo que nunca antes había tenido noticia. Ví mi cuerpo astral separado de mí a una distancia de tres metros. Su abdomen era opaco con manchas grisaceas en algunas partes. Instantes después una réplica de mi cuerpo quedó a lado del ya descrito, o sea, hubo otro desdoblamiento. Este último cuerpo no tenía manchas, era transparente y contenía una luz que me dió la impresión de ser reflejo de la luz de los otros Seres luminosos que su propia luz.

 




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