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Pétalos de Luz! - 24

28/02/2000

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Pasemos ahora a nuestros lectores una serie de mensajes captados por nuestros sensitivos.

 

Una Ciudad Intraterrestre en la Amazonia

Ví una pirámide luminosa envolviéndonos a todos. Percibí la presencia de Rami, un extraterrestre conocido por nosotros. Fuí llevada por él hacia una nave de pequeña dimensión y forma de disco que estaba encima de nuestro Centro Espírita a una altitud de más o menos 1000 metros.

En el compartimento, hacia donde fuí llevada en el interior de la nave, no había mucho mobiliario, sólo algunas sillas cercanas a los controles de mando -páneles y botones.

Había otro ser en esa nave, quien me saludó con un asentimiento de cabeza y una sonrisa.

El era muy parecido a Rami, cabellos largos, ojos azules y muy alto.

En un momento dado percibí que nos movilizábamos en dirección norte; estaba muy tranquila y no sentí nada desagradable durante el trayecto. Era como si yo estuviera sentada en la sala de mi casa. Me dí cuenta que volábamos bien alto, pues allá abajo el cielo estaba cubierto por nubes de lluvia.

Nos detuvimos en un lugar, en Bahía, cerca del Morro de Chapeu (Brasil) y junto con nosotros llegaron dos naves idénticas a la nuestra. Percibí que, dentro de ellas, había personas como yo, además de los tripulantes espaciales. Sin decir una palabra unos a otros, noté que se comunicaban telepáticamente.

Enseguida, las tres naves se movilizaron en dirección este-oeste. Atravezamos ciudades y selvas. Fuímos hasta la cordillera de los Andes.

En ese trayecto las naves se alineaban de la siguiente manera: una al frente y las otras dos en la retaguardia formando un triángulo.

En los Andes nos quedamos por unos momentos. Estaba anocheciendo ya, mientras aquí en Vitoria ya era de noche. Ví los altos picos de la cordillera cubiertos de nieve; esa visión yo tenía, a través de las paredes, techo y piso de la nave, las cuales quedaban transparentes a medida que yo deseaba ver lo que pasaba allá afuera.

Después de algunos momentos un curioso fenómeno ocurrió. Miraba yo extasiada el paisaje procurando guardar algún detalle cuando algunos montes debajo de nosotros comenzaron a desaparecer lentamente, como si se fueran disolviendo en el espacio. En su lugar empecé a ver algunas luces, al principio pálidas pero después de una nitidez impresionante.

Un poco sorprendida, miré hacia mi acompañante, quien me sonrió amablemente invitándome como que continuara yo mirando.

Al primer momento, pensé que era una ciudad, dada la cantidad de luces. Descendimos un poco y comenzamos a recorrer lentamente aquel trecho iluminado allá abajo. Rami me hizo ver que no era una ciudad sino una gigantezca nave espacial. Quedé estupefacta, extasiada frente a tanta grandiosidad. Ya había leído algo al respecto de las dimensiones de estas naves, sin embargo jamás podría suponer que fueran tan grandes.

Había un movimiento interno en ese núcleo que, por el tamaño, ese lugar podría abrigar a millares de personas; una verdadera ciudad subterránea como una base para Naves-madre.

Pasamos por un hangar donde avisté "discos voladores' de formas y tamaños diversos: pequeños y transparentes, hasta algunos grandes y más compactos. Ví también algunos aviones que se parecía a nuestras pequeñas aeronaves, teniendo lugares para dos, cuatro y hasta seis personas.

Subimos nuevamente y volamos en dirección este. Nos detuvimos en una región sobre la selva amazónica. Allá abajo sólo el silencio y el verde de la vegetación se encontraba. Tal como ocurrió en los Andes, parte de la selva fue poco a poco desapareciendo y como en la vez anterior, comencé a ver luces. Pensé: ¿será otra nave?

Rami sonrió de mi pregunta y no dijo nada. Después de algunos momentos mi deslumbramiento fue total. Mi corazón latía descompasado y mi emoción era intensa. Lo que yo veí allá abajo era una Ciudad Intraterrestre.

Las barreras materiales fueron siendo deshechas una vez más y descendimos en dirección hacia aquel maravilloso lugar.

Era una ciudad muy grande, con lagos, ríos, playas, campos de cultivo, construcciones grandes y pequeñas, todo muy bonito. Quedé tan alegre con aquella visión que tenía la voluntad de sonreir todo el tiempo.

Nos quedamos por algunos instantes sobrevolando la ciudad, después subimos y al mirar nuevamente hacia abajo percibí sus contornos desapareciendo poco a poco, y en su lugar surgió la selva.

Retornamos a Vitória, y al mismo momento me ví nuevamente en mi cuerpo físico. Aún en aquel día, después de la oración para cerrar los trabajos ví una pirámide luminosa envolviéndonos a todos, y en la hora del mantra noté que los sonidos que emitíamos tenían colores, perfumes y forma.

Los colores eran suaves y luminosos. El perfume era campestre y la forma era de círculos luminosos concéntricos, ondulantes, semejante a lo que sucede cuando se tira un piedra en la superficie de un lago tranquilo.

 

Viaje Astral, el 27/09/91

 

 

En una Asamblea Intraterrestre

Ví una luz muy fuerte. Era una "nave espacial" que llegaba. Se detuvo y quedó estacionada sobre nuestro Centro Espírita.

De ahí salieron y vinieron hasta nosotros dos Seres muy altos y delgados.

Me desligué del cuerpo físico y en compañía de ellos fuí hasta la nave.

Salímos a gran velocidad en dirección al sur de Minas (Brasil). Nos adentramos en una Ciudad Intraterrestre. Fuímos a un salón de grandes proporciones.

Recuerdo que el piso era lindo, retrataba una parte de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Ví varias personas sentadas en posición de Loto. Estaban en un ejercicio de concentración. Los Mentores del Grupo Espírita Siervos de Jesús participaban de aquella asamblea.

Varios Maestros inducían a los discípulos a una concentración más profunda.

Al inicio de la reunión recitamos el mantra AUM, y luego oíamos música suave. Percibí que estabamos en un entrenamiento para una concentración más profunda. Emitiríamos energías positivas para ser utilizadas en los procesos de cura en la superficie de la Tierra.

Inducidos por el poder mental del Maestro que conducía los trabajos y por la música suave entramos en éxtasis profundo. En ese momento mágico, nuestro sentimiento era el del más puro amor por toda la humanidad. Sentíamos fluir de nuestros espíritus lo mejor que poseíamos y en ese estado de paz no sentíamos pasar el tiempo.

Nuestra almas experimentaban una alegría intensa pues compartíamos de aquel trabajo tan bonito.

No se cuanto tiempo duró tal concentración. Retorné al Centro en la misma nave espacial que me había llevado, con los dos seres amigos intraterrestres.

 

Viaje Astral, el 18/05/92




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