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¡Cuando socorréis a un pequeño es a mí a quien socorréis!...

18/09/2009

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La noche es fría. La niña pobre mira por la ventana y ve una habitación iluminada y cálida, que cobija a una familia feliz.

Niños risueños con ojos felices y un gran pedazo de pastel en las manos.

Triste, la niña se sienta en la acera, soñando con el día en que ella también tendrá un hogar cálido y feliz, junto a sus hermanos y su madrecita enferma.

No se da cuenta del cambio, ella imagina que sueña. Se le aproxima una linda estrella que adopta la forma de un hermoso ángel, que le tiende la mano y se la lleva feliz, ya no siente frío, lleva un vestido nuevo y unos zapatos relucientes; van hacia un bello castillo iluminado.

Amanece en la Tierra. A las puertas de la casa feliz, yace el cuerpo inerte de una niña pobre, semi cubierto por las hojas secas y los residuos arrastrados por el viento.

Hermanos, no os dejéis cubrir por el témpano de la indiferencia, ofreced vuestra mano para saciar el hambre de alegría de esos pequeños que vagabundean por las calles.

"Cuando socorréis a un pequeño, es a Mí a quien socorréis". Así dijo el Adorado Maestro.

Salve Jesús.

Amélia Rodrigues

GESJ-07/12/2004 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil




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