¡Hermanos, paz y bondad en vuestro corazón!
Dulces y suaves fluidos de paz descienden desde lo Más Alto sobre vosotros. Enviad pensamientos de paz y armonía, gratitud y amor, y absorberéis con mayor eficacia los efluvios superiores que la Misericordia Divina os ofrece.
Nadie pueda ofrecer aquello que no posee, por lo tanto, es con vuestro esfuerzo constante por instaurar la paz y la armonía interior, como alcanzaréis las Esferas Sublimes, Fuente Inagotable de los efluvios restauradores de la salude de los organismos físico y espiritual.
Abandonad las fronteras de las lamentaciones y las dudas que os exponen al insalubre remolino de fuerzas retrógradas, que abundantemente envuelven a la Tierra y os impiden alcanzar la Fuente Eterna de Amor y de Paz.
Hermanos, asumid la responsabilidad de conducir sanamente vuestro destino, rumbo a equilibrio y la paz, sin acusar a este o aquel hermano por vuestro fracaso espiritual.
Guiad vuestros actos con las Escrituras Evangélicas de Amor y de Perdón, y veréis caer sobre vosotros el velo sublime de la redención.
Guiaros por la Estrella Mayor que nos guía, el Divino Jesús.
Paz en vuestro corazón.
Atanagildo
GESJ - 15/12/2009 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil