Que la Luz del Maestro habite en el corazón de todos.
Hermanos, el gran significado del fin de los tiempos no son las muertes colectivas ni la destrucción física de las ciudades; va mucho más allá.
Es el despertar de la humanidad hacia el dolor del prójimo.
Es amar y servir sin obstáculos ni barreras.
Es la oportunidad de recomenzar una jornada y deshacerse de la carga pesada que venís cargando en numerosas jornadas terrenas.
Es reaprender a ser un niño, con sentimientos puros.
Grandes lecciones pueden extraerse del final de los tiempos, la más importante es reconocer que la Luz del Padre habita en el corazón de todos y que no es necesario que el Maestro Jesús regrese en el cuerpo de carne, pues Su Presencia Amiga permanece entre nosotros, en todo momento, en nuestras vidas.
Paz y reflexión.
Tarcílio
Instructor de la Colonia Espiritual Siervos de Jesús
GESJ - 03/08/2009 - Vitória, ES - Brasil