¡El dulce nombre de Jesús! Su simple pronunciación reverbera Luz y Fuerza, en todos los planos de la vida.
Bañados por el bálsamo de Su Amor, cosechamos lo que plantamos en las diversas vidas, en el transcurso de las eras.
Brindemos con la caridad, distribuyendo monedas de amor y sonrisas, y también de nuestro tiempo entregado al infeliz que nos sigue en la jornada redentora.
Aplaquemos los impulsos dañinos que albergamos en el corazón, para hacernos más leves y subir los peldaños de la ascensión.
Seamos humildes Siervos de Jesús.
Irene Santos
Fuera de la caridad no hay salvación.
Sin humildad no hay evolución.
Juan de Dios
GESJ - 29/12/09 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil