No hay misterio en la vida de aquel que, humilde, practica la caridad como Jesús nos enseñó.
Es dando que recibimos, pues el pan de la caridad es el alimento para nuestra alma atrasada, para que alcance la luz de la redención.
Arrodillados, Señor, elevamos nuestro pensamiento a Ti, para que te apiades de nosotros y mantengas Tu Luz sobre la Tierra.
Salve Jesús.
Casimiro Cunha
GESJ - 29/12/09 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil