Videncia: Vi un pelotón o un pequeño ejército de chinos, vestidos de una forma diferente: un uniforme con un sombrero cuadrado, redondeado en la parte superior. Era un "pelotón de la muerte". Portaban espadas afiladas y en torno a ellos pairaba un "aura" de sangre.
Vi el Tibet, los Monjes entonando unos mantras tan poderosos, que provocaban avalanchas que caían sobre el ejército de chinos.
Enseguida recibo el siguiente mensaje:
La intolerancia entre las Naciones alcanza un grado elevado, pero las catástrofes naturales ahogan su ego, eliminan su orgullo y a través del intenso dolor reculan sus ejércitos mortales.
Las guerras ocurren, aunque no las veáis en el plano físico, pero las mentes humanas se desafían a duelo, emitiendo chispas mortales para la estabilidad planetaria.
Entre creer o no creer, y quedarse petrificado ante la furia de los ignorantes, el Evangelio de Jesús es el antídoto, la coraza protectora, el manantial de fe y luz que solidifica el amor en los corazones, rompiendo la densa franja de locura y caos para alcanzar la victoria del progreso ascensional.
¡Los diques se han roto y la naturaleza se rebela contra su peor verdugo: la humanidad!
¡Los pequeños faros de luz guiarán a los afligidos hacia el auxilio, el rescate y la liberación!
Pitágoras
GESH - 01/03/2010 - Reunión de la Directiva - Vitória, ES - Brasil