¡Salve Jesús!
¡Salve Tupã!
En muchas existencias fui indio, masacrado en todas ellas por los blancos, junto con mis hermanos indios.
El odio oscureció mi alma, y entre una y otra existencia permanecía vagando con los pelotones rebeldes, indios como yo, inconformados con el trato recibido por el blanco civilizado.
No comprendíamos el porque de tanta violencia contra alguien tan inofensivo.
Es cierto que en los primeros tiempos guerreábamos entre nosotros, los indios, en defensa de nuestras aldeas, nuestras tierras, ríos y bosques, sin embargo, seguíamos el curso de la vida, cada tribu luchando por su propia supervivencia.
El hombre blanco no conoce el alma del indio ni su vida, pues no es indio y no sabe como piensa ni actúa un indio.
¿Entonces, por qué mata sin piedad al indio?
Somos indios, no comprendemos la vida del blanco, no pensamos como piensan los blancos y no sabemos vivir la vida del blanco.
¿Por qué cada uno no sigue su vida según el curso natural determinado por Tupã?
No comprendemos la lógica del blanco.
Llegué a esta Casa (GESJ) traído por manos amigas de indios, y sorpresa, por blancos, que nos cuidaron bondadosamente y aquí nos acogen.
Comenzamos entonces a comprender que somos todos hijos de un único Deus, sin importar el nombre que se le dé; y los hombres blancos malos son almas que también pueden ser de otras razas y que continúan equivocándose en sus elecciones.
El Indio puede ser blanco en una vida y el blanco puede ser indio en otra.
Todo esto aún está algo liado en mi mente, pero los bondadosos Hermanos nos dice que todo se va a aclarar.
Lo que está muy claro en mi pensamiento es que somos todos hermanos y un día todos seremos amigos. Con esa presencia aquí permanezco, trabajando, estudiando y aprendiendo.
Pertenecía a muchas Naciones Indígenas, y me dijeron que seré hombre blanco, enseguida, enseguida...
Indio Araribóia
GESH - 13/04/2010 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil