¿Hermanas, quien podría detener a los Trabajadores de la Luz, cuando estos se ofrecen de corazón para el trabajo y siguen las órdenes de sus Maestros?
Somos, todos nosotros, hijos del mismo Padre, y cuando nos ofrecimos para trabajar en Su Siembra, sabíamos que no iba a ser fácil. Vosotros, que aún estáis en la materia, en los momentos de angustia y dolor, recogeos en oración y seguid a vuestro corazón, deseoso de servir con amor.
No desistir, no desanimarse, tener confianza. Este es el lema de un buen servidor.
Que todos carguen su cruz y Le sigan, pues Él es el Faro que nos guía en las noches tempestuosas de nuestra vida.
Pedro
Apóstol
GESH - 01/11/2009 - Vitória, ES - Brasil
Nota - Estas palabras finales del Hermano Pedro, el Apóstol, me hizo acordarme de los tragos amargos de mi vida, cuando entraba en el baño, donde nadie nos incomoda, y lloraba, suplicando al Padre Misericordioso que me diese fuerzas para continuar la caminata. Y en aquel preciso momento, escuchaba con los oídos del alma: "Aquel que quiera servir-Me, que cargue su cruz y Me siga".
A partir de ahí, me lavaba la cara para disimular las lágrimas y "continuaba adelante con mi vida". Y como: "No hay bien que dure siempre ni mal que nunca se acabe", aquella fase difícil duró un buen tiempo, pero acabó.
Margarida