Hermanos
¡Os saludamos en el nombre de la Luz!
Muchos de nosotros, habituados a la comunicación entre los dos mundos - el físico y el espiritual - se dedican a la transmisión de lecciones provechosas para la evolución humana.
No hay otra finalidad más elevada que la de contribuir al progreso de la colectividad humana; y para ello, nos servimos de la práctica de la mediunidad con Cristo.
Prestando servicio a la colectividad, también colaboramos con el progreso de la personalidad individual de cada médium, porque estos intercambian conocimiento entre ambos mundos (físico y espiritual), por eso son las almas que más necesitan reajustarse, y su trabajo sirve como presencia medicinal para su cura.
Después de estas consideraciones, nos gustaría, con la intención de colaborar, promover junto a vosotros algunas reflexiones acerca de la tarea mediúnica desempeñada por el valioso Francisco Cândido Xavier, uno de mis tutelados en la presente reencarnación.
Como espíritu altamente endeudado, el rescate de las faltas cometidas en el pasado le llamó a la realidad de la Ley del Amor.
Entre sufrimientos físicos y dolores morales, creció siendo niño, forjando la matriz de la resignación que acompañaría al hombre durante toda su vida.
Confiado y con el corazón inmerso en una fe sincera, edificó con coraje una historia de servicio caritativo, atendiendo a la llamada de Cristo, dando testimonio del amor que le cabía administrar.
A ninguno de los espíritus comunicantes, amigos o desconocidos, que se aproximaban a su alma, les pedía explicaciones ni credenciales como condición para su manifestación. Humilde y dispuesto, a todos atendía, muchas veces sin ni siquiera alcanzar la dimensión profunda de las palabras que escribía en el papel.
Así, distribuyó bienestar, sembró esperanza, elucidó dramas; puso fin a incógnitas y unió personas.
Su ministerio fue de amor y renuncia, fe y resignación, colocando ante todo la voluntad del Creador.
¿Cómo iba ahora, desencarnado, un espíritu de tal categoría, utilizar mecanismos infantiles para comunicarse con el mundo físico?
¿Acaso iba a sentirse, después de una vida entera dedicada al trabajo con Jesús, más importante que todos a los que sirvió de intermediario, necesitando para comunicarse credenciales para garantizar la veracidad de los pensamientos transmitidos?
Hermanos, las credenciales las poseen todos los Espíritus de Luz, y sólo aquellos que los conocen pueden recibirlos en el santuario del corazón; ofrecimiento de quien gobierna la Tierra y a todos sus habitantes.
Procurando reconocer el amor, presente en los mensajes enviados al mundo físico por los Espíritus de Luz, reconoceréis su veracidad o su falsedad.
Reconocemos que distinguir entre embusteros y amigos espirituales, es tarea difícil si primeramente no distinguís en vosotros las vibraciones que os vuelven afines con esta o aquella franja vibratoria, responsabilizándose por la interpretación mental de las comunicaciones que os llegan.
El Padre os ofrece múltiples oportunidades de progreso; la presencia de los espíritus trabajadores, mensajeros, son una prueba de ello. A pesar de todo ¿De qué sirve que la oportunidad llame a vuestra puerta, si no abrís para dejarla entrar?
Por vuestra propia voluntad, evaluad los mensajes atribuidos al valioso Chico, amigo querido, y dedicad vuestro tiempo a aquellos que consideréis prometedores, en el sentido de que os ayude en el urgente progreso.
Incólume ante las discusiones que se entablan en la superficie de la Tierra, habiendo cumplido con su mandato mediúnico, el hermano Chico sigue su camino, alegre y humildemente, soplando sus pensamientos y el amor que inunda su alma, a cuantos tengan ojos para ver y oídos para escuchar.
Que el Maestro de Maestros os ampara hoy y siempre.
Emmanuel
GESH - 10/04/2010 - Vigilia Refugio Siervos de Jesús - Vila Velha, ES - Brasil