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La bondad en el corazón no es un punto de partida...

24/05/2010

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Hermanos amados

Discípulo fiel es aquel capaz de cumplir en su propia vida, en sí mismo, las lecciones recibidas de sus Maestros: "Amar a Dios sobre todas las cosas", respetando Sus Leyes.

Amar al prójimo como a uno mismo, no sólo con palabras, sino sobre todo con acciones, haciendo al prójimo lo que le gustaría que le hicieran a él, utilizando la herramienta de la caridad.

Pero no se trata de la caridad ingenua que alcanza a la mayoría de los seres que no buscan profundizar en el estudio de la mente sabia del Maestro Nazareno. Hablamos de la caridad que Él enseñaba, que se somete, ante todo, a la voluntad del Creador, dando gracias por la oportunidad bendita de poder servir, simplemente extendiendo sus manos cuando estas estuvieren dirigidas por Su Presencia Mayor.

Discípulos amados, servir es una tarea de extrema dificultad, pues el servicio no viene determinado por vuestras mentes aún confusas, por deseos o por una voluntad no domesticada.

Servir es, antes que nada, colocarse a los pies de la creación, aguardando orientaciones para emplear adecuadamente las energías, que no son vuestras, pues aquel que sirve es un medianero de la Voluntad del Creador, y así debe sentirse, disponiéndose para la tarea.

Aprender a observar el mundo con ojos de bondad, es la tarea del cristiano que coloca en el camino de la evolución, del progreso.

La bondad en el corazón no es el punto de partido, sino el puerto de llegada de aquel que evoluciona. Sospechad de vuestro corazón si este se muestra ante vosotros repleto de bondad, o cuando esta bondad aparezca bajo el comando de vuestra "personalidad terrenal". Transcended la personalidad temporal de la que os revestís en esta existencia, observando las Leyes de Dios. Buscad en lo profundo del alma la esencia de la centella divina que habita en cada uno de vosotros, dejándoos guiar en medio de la oscuridad del mundo, por la certeza de la fuerza pulsante que anima a vuestro espíritu.

Esta se encuentra en consonancia con la fuerza del Creador, y nosotros estamos junto a vosotros en este lugar, pues fuera de allí no hay encuentro, apenas desencuentro.

Discípulas, atravesad la tormenta, el abalo, la dificultad. Buscad en la "centella divina" que anima vuestra existencia, el amparo para reconocer el camino, y seguirlo.

Que el Altísimo permanezca con vosotros, pues todo pasará, pero sólo permanecerán los discípulos fieles.

Ramatis

GESJ - 30/03/2010 - Vitória, ES - Brasil




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