Hermanas en Cristo,
La infantilidad del pueblo no nos aleja tanto como la obcecación y la rebeldía de los seres queridos.
Festejar mi nombre es un acontecimiento que estaba previsto por la Espiritualidad Superior a la que servimos.
Con el transcurrir del tiempo los hermanos encarnados sienten una mayor necesidad en adorar a alguien o a algo que les dé seguridad espiritual y una cierta vibración o fe, pues los acontecimientos catastróficos en el plano físico colocarán a todos cara a cara con el dolor y el sufrimiento.
Infantiles y estancados en dogmas fallidos, con más intensidad buscarán de manera equivocada ídolos a los que adorar, a quienes puedan transferir sus angustias y aflicciones.
Cada uno se encuentra en la etapa evolutiva que merece. No importa lo que a través de mí, simple e ignorante, revelara la Espiritualidad Mayor para despertar a los hermanos de humanidad. Se apegan a la letra, en el caso de mi persona, y se olvidan del Espíritu que vivifica las lecciones admirables del Mundo Mayor.
Jesús está con nosotros. Sigámoslo.
Chico Xavier
GESH - 27/03/2010 - Vigilia Refugio Siervos de Jesús - Vila Velha, ES - Brasil