Hermanos míos, hace poco tiempo que os comunicamos nuestra redención ante el Padre. Perdonado por el Divino Maestro, busqué perdonarme a mí mismo a través del trabajo, en la entrega total e incondicional, en las tareas dirigidas por el Amigo Divino, descendía a los Abismos para cumplir allí las determinaciones de Jesús, convirtiéndome finalmente en un "pescador de almas".
Indefinible es nuestra alegría al conseguir por fin encarar a la humanidad a la que traicioné, con el acto insano dirigido al Maestro, insuflado por las Tinieblas, debido a lo equivocado de mis ideales.
No puedo volver atrás en el tiempo e impedir los acontecimientos funestos, que me lanzaron a la introspección, sien embargo, puedo y he conseguido cambiar la historia de muchos hermanos que durante milenios atrofiaron su conciencia en los Abismos profundos. Allí, ahora percibimos algunos claros, y la total oscuridad existente ya está suavizada en varios puntos por una plateada y suave luz.
Trabajamos bajo la inspiración Divina, sin embargo ya no divulgamos la Buena Nueva, como hicieron mis hermanos, discípulos del Maestro Jesús, por las Aldeas y Ciudades; ahora sembramos el amor en los corazones áridos, sumergidos en las tinieblas.
Hay mucho trabajo por hacer, y siento que el tiempo se agota rápidamente. Antes de que los acontecimientos planetarios expulsen a los infractores compulsivamente, busquémoslos en sus moradas de dolor, para aliviarles el fardo doloroso del atraso espiritual.
El sufrimiento redime y el amor eleva a las criaturas a las Mansiones Sublimes de la Paz y la Luz.
Jesús está con nosotros.
Una larga jornada expiatoria les aguarda a estos hermanos infelices y atrasados, no obstante, el socorro que les ofrecemos en el nombre de Jesús, es la oportunidad máxima que el amor de Cristo les ofrece.
En el nombre del Cristo Planetario, avancemos, desbravando la oscuridad, implantando en ella la Luz de la Creación.
Paz entre vosotros.
Judas Iscariote
GESH - 24/04/2010 - Vigilia Piedra Azul - Aracê, ES - Brasil