Discípulas amadas,
El agua cristalina que brota de la tierra ya nace contaminada en algunos puntos del Planeta; y ¿Qué podéis hacer para impedirlo? Nada, pues no podéis resolver todas las cuestiones negativas que suceden en vuestro mundo; sin embargo, podéis parar el manantial podrido de malos sentimientos que, por ventura, aún tenga residuos en vuestras almas.
Cada criatura es responsable de su propio progreso, no puede pretender que otro lo haga por ella y tampoco podrá convertirse en paladín salvador de ninguna otra criatura, por más querida que sea.
Mediante el ejemplo de servicio, disciplina, humildad y gratitud al Creador, podéis transformar vuestro YO interior, alcanzando la victoria del espíritu sobre la materia.
Resistid el mal con todas vuestras fuerzas y trabajad incansablemente en la Siembra de Jesús, pues mediante el cumplimiento de vuestras tareas transmutáis vuestros viejos ropajes.
Cuando solicitamos un mayor rigor en el cumplimiento de las normas disciplinarias de la Casa, es porque sabemos que las "fieras" os atacan y deberán encontrar una barrera protectora rígida, erigida por la obediencia y el trabajo de los Siervos de Jesús. Son fieras carentes de humanidad y sabrán arrastrar lejos de las filas del trabajo regenerador a aquel que permanezca en la frontera de la luz y las tinieblas.
Errar es humano y aceptable, pero permanecer en el error y aceptar provocaciones de baja vibración es atender la llamada de las tinieblas y sucumbir en el intento de progreso.
El trabajador, Siervo de Jesús, debe de estar atento para cumplir las reglas básicas del esfuerzo mínimo para evolucionar. No responder al mal con mal; no cultivar sentimientos de baja vibración; perdonar y amar al prójimo como a uno mismo, sin olvidarse de amar a Dios sobre todas las cosas.
El ejercicio disciplinario realizado constantemente acaba por transformar a la criatura, convirtiéndola en un verdadero Siervo de Jesús. Sin embargo, ser negligente en cualquier etapa durante el esfuerzo de ascensión es retrasar el progreso y atraer hacia sí una mayor cuota de dolor y sufrimiento.
Jesús es nuestro Guía, el Norte Angélico que nos aguarda.
Ramatis
GESH - 27/03/2010 - Vigilia Refugio Siervos de Jesús - Vila Velha, ES - Brasil