Los seres humanos no tienen noción de la importante perturbación que han provocado en el equilibrio que existía entre las fuerzas que gobiernan el planeta Tierra.
A pesar de todo el esfuerzo realizado por los elementales de los cuatro elementos de la Naturaleza, más la ayuda de los "hermanos que viven dentro de la Tierra y los vienen del Cielo", las consecuencias de los desequilibrios provocados so mucho más grandes de lo que podamos reajustar.
La Tierra tiene su propio espíritu que vivía adormecido, y en su suave sueño, gestaba las fuerzas mantenedoras de la consciencia planetaria en desarrollo.
Interrumpido su sueño por los movimientos desregulados del psiquismo planetario, busca su reajuste y reequilibrio, en consonancia con la Ley del Progreso. Al reajustarse, derrama sobre la superficie terrestre fuerzas incontrolables, cuya presencia denuncia la insignificancia de los seres estancados en la ignorancia.
No tenemos nada más que hacer salvo acompañar el despertar del "Espíritu de la Tierra" y sus efectos sobre la humanidad, socorriendo aquí, amenizando allí, asistiendo acá y esclareciendo siempre.
Ni nosotros, ni los seres que viven dentro de la Tierra, ni aquellos que vienen del Cielo, pueden interferir. ¡Ella está en su derecho!
Os intentamos avisar, os suplicamos que paraseis. Trabajamos intensamente, cumpliendo las "órdenes superiores", que sabíamos que actuaban sobre nosotros, en el sentido de intentar interrumpir la destrucción. Nada sucedió; ahora sólo nos queda administrar la medicina para aliviar, en la medida de lo posible, los síntomas que aumentan cada día, pues la cura no la podemos realizar.
Entregamos a nuestro paciente al remedio mayor. Sabemos que la dureza de los procedimientos que adoptará, serán proporcionales a la violencia de la enfermedad que afecta a esta humanidad.
Aún así, no abandonamos nuestra Tierra. En el agua, en el aire, en la tierra y en el fuego, aún se puede notar nuestra presencia, y así será hasta que llegue el fin y seamos recogidos y cobijados en las ciudades dormitorio que nos acogerán (se refiere a las ciudades intraterrenas) .
Después, recomenzaremos junto a vosotros la tarea de recolonizar el planeta, pero esta vez, vosotros nos veréis y podremos hablar directamente. Ya no correremos el riesgo de ser esclavizados, pues los hombres serán otros y su corazón estará limpio. Su mente sólo buscará la paz, y la armonía imperará entre los Seres de la Naturaleza. Hasta que llegue ese día, permaneceremos invisibles a vuestros ojos de carne, pero si deseáis vernos y hablar con nosotros, buscad el silencio en vuestro corazón, la belleza en vuestros pensamientos y la dulzura en vuestras oraciones.
Paz entre todos los Seres creados por Dios.
Alba
Un Elemental del Agua
GESH - 12/03/2010 - Vitória, ES - Brasil