1894

Estamos sólo al comienzo del sufrimiento...

29/06/2010

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Hermanos, paz sin fronteras.

Designado para hacer de intermediario del pensamiento inigualable del Maestro Ramatis, me enfrenté a innumerables dificultades.

Las primeras fueron de tipo personal, determinadas por la ignorancia en los asuntos y las limitaciones que me acompañaron en mayor o menor escala, durante toda la vida.

En segundo lugar, las dificultades enfrentadas causadas por la ignorancia ajena, aliada al miedo a todo aquello que es nuevo, por parte de muchos lectores.

El pensamiento del Maestro fue proyectado por la Espiritualidad Superior para adentrarse en nuestro plano, cimentando así los cambios de visión que tenían que darse, preparando a la humanidad para las profundas transformaciones que comenzaban a tener lugar en el Planeta.

Del conjunto de dificultades que habían sido previstas, intenté superar aquellas que estaban a mi alcance, estudiando y trabajando arduamente para afinar la sintonía mediúnica con la mente del Maestro.

Lo que no dependía de mí, como la aceptación de la gente, lo entregué a la espiritualidad, seguro de que ellos guiarían los trabajos de tal forma que no interfiriesen en el cumplimiento de la programación, de tan elevada importancia para la humanidad.

Y así se hizo. Invertimos tiempo y recursos en el perfeccionamiento de los conocimientos raros que poseíamos. Con ayuda de los mentores y amigos espirituales, pasamos de la ignorancia primaria a la luz del entendimiento, y así fue como pudimos captar, filtrar y traducir el "manantial de luz" que clareó nuestra visión.

Transcurrido un cierto tiempo, con el avance de la humanidad en algunos aspectos, notamos que apoyándose en el terreno fértil de los conocimientos enviados por Ramatis, muchos pudieron progresar, trayendo a la sociedad brasileña importantes avances, nuevos conocimientos y tecnologías avanzadas.

Como los mineros, las lecciones del Maestro excavaron nuestras cavernas interiores, abriendo caminos para la entrada de la luz, haciendo nuestro sistema nervioso permeable al manantial de fluidos sobre el que los profundos mensajes fueron transportados. Reunidos junto a vosotros, vemos, bajo un nuevo ángulo, que el mismo trabajo está siendo repetido.

Desde lo Alto, descienden fuerzas inimaginables que se concentran en usinas destinadas a transformarlas.

Esas fuerzas procesadas parten desde los potentes transformadores, en intensidad moderada, las corrientes de energía que alimentan a los Grupos de trabajo que llevan su nombre (Ramatis).

Estas preparan las mentes de los trabajadores, excavando en sus cavernas internas de pensamiento, trayendo luz y entendimiento a su interior. Permitiendo así la comprensión y el recibimiento de sus ideas.

Sin embargo, a pesar de tanto esfuerzo, organización y trabajo, muchos médiums se resisten a servir de medianeros de la presencia insondable del Maestro Ramatis.

Juzgan que no lo merecen.

Se juzgan inferiores.

Juzgan ser el blanco de las "fuerzas negativas".

¡Juzgan, juzgan, juzgan!...

Juzgan demasiado, y hacen demasiado poco.

La prudencia es amiga de la humildad y el miedo es el señor del orgullo.

Amigos, discípulos de Ramatis, al portar este símbolo y pronunciar este nombre, como muchos lo hacen, abandonad el miedo y asumid una actitud prudente.

Escoged la humildad en lugar del orgullo y trabajad sin medida en la divulgación de las lecciones, de los pensamientos, de los mensajes y avisos enviados por el Maestro.

Hay compromisos con los que se está siendo negligente en este momento.

Hay compromisos importantes siendo menospreciados en esta hora.

Y de seguir así, los compromisos hacen que uno quede comprometido. Por la omisión del trabajo, os podéis comprometer. Estáis comprometiéndoos por la omisión del trabajo que el Maestro Ramatis os envía a todos aquellos que se consideran sus seguidores.

Así como yo necesité transformarme para poder cumplir con la programación reencarnatoria que tenía, también vosotros intentad superar las dificultades que se interponen en el camino de vuestra naturaleza interior.

Ya sea el miedo al ridículo o la pereza paralizante; ya sea el "acomodamiento" avasallador o incluso la resistencia de la mente intelectualizada; esforzaos en el estudio y comparación de los hechos y conocimientos producidos por la humanidad, y transformaos para servir.

Se teméis las dificultades que vienen de fuera, haced lo mismo que yo hice. Entregad vuestro camino a la espiritualidad amiga y como un acto de fe, seguid con la cabeza erguida y la mirada fija en la luz que brilla en el horizonte; ella será vuestro guía; y si los otros no pueden verla, no por ello interrumpáis vuestro camino.

Es cierto que no todos os creerán. Lo más probable es que la mayoría de las personas no os apoyen, ni valoren vuestro esfuerzo; con todo, se apenas un hermano puede ser tocado por la fuerza del pensamiento del Maestro, será suficiente para justificar el esfuerzo empleado en el trabajo realizado.

Sabemos que no serán muchos los escogidos, pero aún así es preciso que reverbere la llamada, porque es el Maestro Jesús quien llama y el Maestro Ramatis quien os invita al servicio.

Trabajar, trabajar, trabajar, ese es el sentido de la hora que vivís, en medio del intenso dolor de la "transición planetaria".

Estamos sólo en el comienzo.

Paz a todos.

Hercílio Maes

GESH - 10/04/2010 - Vigilia Refugio Siervos de Jesús - Vila Velha, ES - Brasil




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