Hermanos,
De entre las Leyes que rigen los Universos, la Ley de Destrucción es una de las menos comprendidas por los seres humanos.
Apegados a la materia, eludidos con la transitoriedad de la vida, rechazan la realidad de la sucesión de los "ciclos planetarios". De los apegos vanos y de la ignorancia resultan el sufrimiento, el atraso y la caída.
Elevando el pensamiento a Dios, penetrando en la esfera de Su Mente Creadora, comprendereis que Su Obra es perfecta, pues Él es todo perfección. Por tanto, la Ley de Destrucción no es más que el instrumento de renovación de los Mundos, a través del cual se permite la caída de lo viejo y la ascensión de lo nuevo.
Por la Ley de Destrucción se abren las puertas de un nuevo mundo, regenerado de todo dolor y sufrimiento impuesto por la inferioridad humana.
Rendíos de rodillas ante la Ley de Destrucción, contemplando su grandeza. Contempladla es contemplar a Dios. Aceptarla es aceptar la Voluntad Soberana del Gobernador de todos los Mundos.
No os rebeléis contra ella, pues os estaréis rebelando contra el Creador. Rebelándoos acabaréis enterrados por la avalancha de negatividad que se derrama del psiquismo del Planeta sobre su materia.
No intentéis controlar a las Fuerzas de la Naturaleza. Intentad reconocer en vosotros las fuerzas descontroladas de vuestra naturaleza desviada e intentad domarlas para transformarlas, sublimándolas al nivel de las vibraciones superiores.
Paz en vuestro corazón.
Que el conocimiento y la sabiduría os sean útiles instrumentos para enfrentaros a las realidades venideras.
Juana de Angelis
GESH - 03/03/2010 - Vitória, ES - Brasil