Cuando iniciamos nuestra jornada alrededor del mundo, diseminando la Buena Nueva del Señor, teníamos la seguridad de que todos los mensajes bellísimos del Rabino de Galilea ablandarían corazones, tanto como cautivaron al nuestro.
Recuerdo emocionado Sus Sublimes palabras: "Los haré Pescadores de almas!"…
Podíamos aún oir soplar el dulce hálito de Sus palabras en nuestro oídos llamándonos para el trabajo de divulgar Sus Mensajes.
Es verdad que al enfrentarme con mi propio miedo fuí capaz de negar Su Presencia de Amor Bendito, sin embargo procuré después redimirme de tamaña flaqueza. Traigo aún hoy viva en la memoria de mi alma la remembranza de la lección aprendida en aquella triste tarde de primavera.
Sería más dificil negar el convivio con el Maestro que enfrentar la furia de Sus opositores.
Más tarde, en cartas escritas desde la prisión, envié al pueblo de Dios, seguidores del Cristo Jesús, estas palabras:
- "No habrá más sobre la Tierra Alma tan pura, capaz de rescatar a las poblaciones humanas. Jesús, el Divino Maestro, Doctor de nuestras almas, Médico amoroso y paciente que cuida de cada uno de nosotros y nos guarda en Su Corazón, es capaz de reconocernos en nuestras mínimas acciones.
Portador de todos nuestros pensamientos y conocimientos, Aquel que todo sabe nos guía como a hijos queridos, hermanos menores o pupilos amados!...
Yo soy aquel que viene a pedirles a manera de súplica bendita. Les parecerá a ustedes extraño y contradictorio, sin embargo, guarden en sus corazones y reserven para ustedes mismos el sencillo pedido, y sean cuales fueran los acontecimientos jamás nieguen al Cristo como yo Lo negué".
Pedro, 17/11/00
GESH, Vitória (ES), Brasil