Veo una nube oscura que se aproxima a la Tierra y que posee un estruendo evidente como si hubiera una multitud en su masa hablando al mismo tiempo. La nube se detiene y su olor es como azufre. Se estaciona en determinada región, la cual me parece Asia, y comienza a desintegrarse como si hubiera pasado sobre ella un viento fuerte y la dividiera en millares de pequeños fragmentos.
Una voz me dice que observara y prestara atención sobre los fragmentos. Hice lo requerido y pude percibir de manera sorprendente que esos puntos eran una masa negra de seres vampirezcos, de alas peludas y dientes afilados, que se preparaban para atacar. Sentí miedo, pero continué observando. La acción de estos seres es muy sutil. Se aproximan a seres terrestres atraídos por su vibración áurica. Se acoplan al cuerpo de la víctima por la espalda y clavan sus dientes en la nuca. Esto me llamó la atención, puesto que no mordían el cuello como lo hacen los vampiros.
Esas personas quedaban bajo hipnosis, y su comportamiento, que ya no era Crístico, sobrepasaba todos los límites de la decencia, honestidad y moral. Matar o morir, para ellos no era diferente sino igual. Lo que imperaba era la voluntad de vencer sus propios límites. Después de un tiempo, estos grupo de seres se juntaban nuevamente y se dirigían hacia otro lugar, tal vez porque ya estaban satisfechos de tanta energía deletérea.
Videncia, el 24/10/00
Vigilia, GESH, Jacaraípe, Serra (ES), Brasil