Mis guerreros, cuando estuvieran en combate no retrocedan, luchen con la fuerza de sus corazones y por la Luz que les guía.
Intenten de todas las maneras posibles alcanzar con su espada el corazón del adversario. Unicamente cuando consigan clavar la Espada de Luz en su corazón entonces su adversario despertará. Piensen en el sacrificio del Divino Jesus al sentir compasión.
El dolor liberará al Ser y pronto renacerá y aprenderá nuevamente las lecciones cósmicas de la Verdad y de la Fe.
La "consciencia crística" adormecida sólo despertará cuando todas las amarras queden sueltas.
Ustedes son guerreros, Guerreros de la Luz y del Amor, y sus batallas son pruebas difíciles pero tendrán que enfrentarlas.
La piedad en ese proceso no es ayuda ni trae progreso. El amor es el que libera.
Sus cuerpos cansados piden reposo, sin emabargo no es hora de descansar. Levanten sus espadas, expandan el amor de sus corazones y cumplan su misión.
La guerra no ha llegado a su fin, pues batallas importantes ha de vencer esta humanidad, sin embargo la Gloria del Padre será la recompensa mayor del buen guerrero.
Paz, Amor y Luz.
Miguel, el 10/11/00
GESH, Vitória (ES), Brasil