La sombra del egoismo reina sobre la Tierra. No olviden, el origen de esta mancha encuentra lugar en los corazones vacíos de los seres humanos.
Se están cosechando actualmente las consecuencias nefastas del imperialismo egoista del ser humano.
Solamente las manos generosas de la caridad que sirve al prójimo serán capaces de extirpar la acción destructora del egoismo.
Nos cabe abrigar en lo íntimo del alma y cultivar en el corazón las semillas de luz sembradas por las energías superiores, regarlas con amor sincero y hacerlas crecer, florecer y fructificar, puesto que su acción saneadora es la única fuerza capaz de hacer disipar la sombra que insiste en influenciar a las almas encarnadas.
Hermanos, sean todos jardineros fieles en el cultivo de los mensajes del evangelio enriqueciendo las filas de los trabajadores del Cristo y sean también ustedes humildes y fieles Siervos de Jesús.
Joana de Angelis, 05/12/00
GESJ, Vilha Velha (ES), Brasil