Los corazones humanos viven angustiados.
En estos tiempos de aflicción se disemina sobre la Tierra el terror donde reina la ausencia de fe del ser humano cristiano.
Predomina el terror y el pánico contaminante que se interpone entre los corazones generosos y las manos opresoras impidiendo el servicio de construcción destinado.
Parte integrante de la falta de fe, el miedo representa para el ser humano encarnado un refugio seguro en medio de la tempestad del mar revuelto de la corteza terrena.
Para aquellos que, náufragos de la vida, vienen debatiéndose incesantemente y dejándo ir las energías de su redención, repitan incansablemente: Tener fe! Jesús nos ampara y ama.
En medio de la furia de los ignorantes, de los desvalidos y de los vampiros, tengan fe.
En medio de la humareda de los pillajes hechos por los bandoleros del astral, tengan fe y prosigan sirviendo.
Esta es su señal, la marca del Cristo en ustedes. Y es El que cumpliendo la promesa de estar en todos los lugares y ayudar a todos, a través de ustedes hace oir Su Voz en el corazón afligido.
Agradecidos deben estar por la gran oportunidad de ser portadores fieles y devotos del Cristo; repitan siempre: tenemos fe!
Joanna de Angelis, el 17/03/01
GESH, Vigilia en Jacaraipe (Sierra, ES), Brasil