Nuestra esperanza se ha transformado en realidad, y la Presencia de Jesús inunda los hogares terrenos, los planos densos y oscuros, tocando los corazones que permanecieron adormecidos.
La Fuerza de Su Luz modifica el paisaje astral, purificando ambientes para el nuevo plantío.
Como humildes siervos, seguiremos sirviéndole, y a ayudando a los hermanos de humanidad a verter la última gota del cáliz amargo.
Salve Jesús.
Meimei
GESH - 06/09/2012 - Peixoto de Azevedo - MT - Brasil