¡Salve la Luz!
¡La paz y el amor estén entre nosotros!
Hermanos, el recrudecimiento del dolor se esparce entre los seres humanos, proceso necesario en la separación de la paja y el trigo; no obstante, sabiendo sufrir con resignación y paciencia, el espíritu hace del dolor un aliado, y del sufrimiento, su remedio curativo.
De tiempo en tiempo las almas humanas, aún carentes de nobles y elevados valores e ideales, son visitadas por el sufrimiento, para que, ante su rudeza, modelen sus actos dentro de las Leyes que rigen el Universo.
No habiendo sido el único creado en el Universo, ni contando con la liberación del cumplimiento de su parcela, para colaborar en la armonía universal, los seres humanos necesitan sintonizarse con el Creador y vibrar con Él, promoviendo intercambios energéticos saludables y restauradores.
El crisol del sufrimiento que cada uno necesita verter del cáliz de la vida, es el medicamento enviado por el Padre Amoroso, para recuperar al hijo perdido.
Aceptando resignadamente el dolor estaréis colaborando para que se cumpla la Voluntad del Padre, que no creó el sufrimiento, pero lo aprovecha para que se cumpla Su Ley; de ese modo, los humanos conquistan la felicidad.
Hermanos, traigo conmigo a las "Falanges Sufridoras, de los seres estigmatizados por las enfermedades degenerativas". (Hanseníase)
Son almas carentes, bajo cuya apariencia terrible se encuentra uno de nuestros hermanos. Dada su imagen aterradora, a veces hasta monstruosa, entre los encarnados son repudiados, reciben escarnio y abandono.
Difícilmente conseguimos que se acerquen a la "mesa de trabajo mediúnico" para ser atendidos. En general, son los más necesitados, pues sus vestes astrales conservan aún las fuertes marcas de un cuerpo asqueroso en llagas.
Los médiums de vuestro tiempo no aceptan dar paso a un leproso, cuyos pedazos de carne podrida exhalan un olor repugnante y parecen monstruos.
Sabemos que vuestro corazón es misericordioso y está abierto a todos los que necesitan de él para aproximarse, por eso, intercedo por eses hermanos infelices que nadie quiere cerca.
Muchos de ellos ya han sido recogidos y están en tratamiento, en la Colonia Espiritual Siervos de Jesús, cuyo progreso sería más rápidos si recibieran mayores oportunidades de auxilio.
Tenemos la esperanza de que nuestras palabras, al llegar a vuestro corazón, encuentren el viento de la compasión y alcancen el suelo firme de los corazones bondadosos. Que germinen en vibraciones de paz y salud, conforme al merecimiento, ante el Sol Luminoso del Amor de Cristo.
Rogamos a Jesús que interceda junto al Padre por nuestros hermanos enfermos, para que sean recibidos en las Casas de Caridad.
Que a gracia y las bendiciones caigan como lluvia de amor sobre vosotros.
Francisco de Asís
GESH - 06/09/2012 - Peixoto de Azevedo, MT - Brasil
Nota - El pedido de este "gran y humilde Ser" fue incluido en la relación de los hermanos más carentes en las zonas espirituales del astral inferior, atendidos en el GESJ.
Septiembre de 2012
Margarida