Padre Misericordioso, vela por tus hijos que sufren.
Hermanas, que la paz sea con vosotras.
La población terrena observa perpleja el aumento de la violencia y la falta de respeto por la vida. En ningún momento toma la iniciativa de cambiar el patrón de comportamiento, que considera ser normal. Desvirtúa el amor, usa la caridad como moneda para alcanzar las puertas celestiales, y ve al prójimo como un usurpador del bien del que cree ser el dueño.
En estos momentos, al observar una Ciudad que es un modelo de éxito económico y tecnológico, me pregunto si los ciudadanos de nuestro amado amada São Paulo, se paran a pensar en el precio que supone para su vida el progreso desenfrenado y la codicia de riqueza material.
Visto desde el plano espiritual, se perciben hordas de vampiros corriendo para satisfacer sus groseros vicios, ya sea de sexo, sangre, alcohol, drogas y demás. Y en la insistencia de la búsqueda de los infelices abastecedores que son los encarnados, van dejando una población enferma e igualmente desequilibrada, como sus verdugos.
Si los hermanos encarnados viesen las calles manchadas de sangre, vertida en abundancia por motivos mezquinos e insignificantes, pues esta es siempre la expresión al ver una vida en franco progreso, siendo perdida por factores fútiles; si lo vieran, pararían sus acciones.
Los desencarnados vagan perdidos entre los transeúntes, sin noción del pasado y del presente. Vemos incluso personajes (espíritus) con trajes coloniales, algunos son indios, indios, muchos son negros sufridos profiriendo irritadamente improperios y amenazas al oído de sus enemigos, sin percibir que el tiempo pasó, y que los encarnados no les entienden ni oyen sus injurias.
Llegamos a los días actuales y la Ciudad del Progreso es también una olla a punto de explotar, que supone para el panorama nacional un grave perjuicio moral, y que trae sufrimiento sin fin.
Dentro de esta Ciudad se encuentra una pequeña parte de cada estado de Brasil. Su tarea era desarrollar el progreso material del País; pero no ser un modelo de crueldad y venganza.
Se termina el tiempo del dominio de la "Bestia", y al percibir el poco tiempo que le queda, atacará con más violencia y odio.
La Luz, una vez más, se hará fuerte y brillante en otro pedazo del cielo de Brasil.
Sed bienvenidas hermanas, y que la Luz siempre os acompañe e ilumine vuestros pasos.
La Paz de Cristo.
Pablo - Apóstol
GESH - 20/10/2012 - Vitória, ES - Brasil