Hermanos amados
¡Alabado sea Dios!
Humildemente servimos al Creador, socorriendo a nuestros hermanos infelices.
El trabajo redime a la criatura ante el Creador, cuando se realiza con amor y de forma anónima.
Aquel que se dedica a las tareas las tareas de ayuda a los carentes como voluntario, en el plano físico o espiritual, rescata su pasado culposo de desmandes y crueldades, injusticias y crímenes.
A pesar de la creencia de los hermanos encarnados, no somos santos, ni perfectos, apenas somos un hijo más de Dios buscando alcanzar Su Misericordia y Su perdón.
Hermanos, si pudieseis ver las tristes escenas de los deformados y sus sufrimientos, sobre los que recaen los rebeldes de las Leyes de Dios, detendríais inmediatamente la caída moral y espiritual.
No hay pecado tan grande que no pueda ser redimido con la fe en Dios y la práctica del Bien; por lo tanto, os llamamos al cambio y al trabajo con Jesús, en la construcción de un Nuevo Mundo donde la paz y la fraternidad regirán las acciones humanas.
Salve Jesús.
Vuestro Hermano,
Chico Xavier
GESH - 23/11/2012 - São Paulo, SP - Brasil