Sentí que la Luz brilló en la Tierra cuando extendieron la mano amiga a su hermano.
Sentí el ojo de Dios sobre ustedes cuando acogieron en su corazón a los huérfanos de espíritu.
Sentí el latir del corazón del planeta, el corazón del mundo, cuando olvidándose de ustedes cuidaron al compañero caído.
Se suma mi emoción a la suya cuando recibieron del Padre la confirmación de la Paz.
Sus piés, antes vacilantes, hoy caminan seguros la senda trazada para garantizar su evolución y de esa manera avanzan conquistando grados.
En breve recibirán una tarea mucho más difícil que las divulgaciones; recibirán la tarea del socorro emergente.
Paz, Amor y Luz.
Antares, el 16/03/01
GESH, Vitória (ES), Brasil