¡Hermanos amados! Bendito sea Nuestro Señor JesuCristo que nos envuelve con Su Amor, sustentando nuestras fuerzas y atrayendo hacia todos fraternidad, perdón y paz.
Hermanos amados, las duras pruebas que cada criatura enfrenta en la Tierra son expiaciones necesarias para su progreso moral y espiritual.
Fragmentos del pasado, de otras vidas en las que abusamos del poder, o abarrotados de egoísmo, de vicios y siendo tránsfugas de las Leyes de Dios, sembramos locura y dolor en nuestros semejantes. Sin embargo, la Misericordia Divina permite que con el paso del tiempo, a lo largo de múltiples y diversas vidas, reajustemos nuestros actos con el próximo, a quien herimos.
Los dolores físicos y morales que sintamos, en cualquier tiempo, son aquellos que infringimos a nuestro semejante, y que en la oportunidad de reajuste de nuestra alma, suplicamos al Padre sufrirlos también, para purificar nuestras almas.
¡No debéis temer el dolor! Temed el vicio, la decadencia moral, cualquier nódulo que manche la consciencia y que os impida evolucionar.
Servid a Dios, practicando Sus Leyes.
Practicad la caridad y el perdón, como nos enseñó Jesús. Actuad dentro de las Leyes de Dios que nos impulsan al progreso.
Llegará el día en que vuestras almas no necesitarán sufrir, apenas servir a Dios y amar al prójimo.
Que Dios nos bendiga a todos nosotros.
Vuestro Hermano
Bezerra de Menezes
GESH - 23/02/2013 - Vigilia Pedra Azul, ES - Brasil