Queridos hermanos.
Frente al fuego que atravieza la Tierra, sus mentes quedan conturbadas por la agitación astralina y por el diario vivir por lo que se hace necesario recurrir al bálsamo del alma y escudo protector: la oración.
Dios es su Padre, Jesús es su consejero y Su Evangelio de puro amor indica el camino y nos ayuda a tener discernimiento para caminar por la vía segura.
El mundo convulsiona en dolores creados por la misma humanidad y cada ser viviente en la Tierra tiene la responsabilidad en ese dolor.
Crearon para ustedes un mundo de ilusión, materia y belleza, olvidándose del espíritu y del alma.
El espíritu se eleva cuando comprende la soberanía y omnipotencia del Padre.
El alma crece cuando humildemente sigue sus leyes y cumple con resignación los designios del Padre.
El Ser se purifica en la expurgación bendita del sufrimento, pero esto sólo ocurre si él se reconoce creador de este sufrimento y no víctima de tal.
La paz interior una vez conquistada jamás será perdida, pues aunque la vida transcurra bajo tormentas y terremotos tendrán la consciencia de haber hecho lo mejor, de haber dado de sí también lo mejor y de haber trabajado incansablemente para superar sus imperfecciones.
La Tierra sufre, la humanidad padece en llanto y rechinar de dientes, pero el Padre envía el consuelo, el refrigerio, a través de sus divinos amigos espirituales, quienes vigilantes están velando por ustedes y cuidando para que no sufran más de lo que deben sufrir.
Queridos hermanos, los vientos de la Buena Nueva soplan sobre ustedes acariciando su ser hacia una Era de Luz, de Paz y de Amor.
Paz y Amor.
Rama Schain, el 15/02/02
GESH, Vitória (ES), Brasil