El Amor incondicional por los hermanos.
La fidelidad y confianza en lo Alto.
El trabajo firme que dinamiza las energías donadas en acciones práticas.
La fe perdurable en el Yo Superior.
Provistos de armas tan prodigiosas, los Soldados del Cristo no tienen que temer.
Nosotros les escoltamos y cuidamos en su integridad física y espiritual.
Los ataques tenebrosos no cesarán, pero la Luz de los Maestros les protege y ampara.
Nosotros apartaremos el mal, pues la obra del Bien es intocable por las fuerzas involutivas.
Entréguense y estarán seguros de que estamos con ustedes.
Ezequiel, el 27/09/99
GESH, Vitória (ES), Brasil