Videncia - Salí del cuerpo y fui llevada a la Ciudad del Gran Corazón¹. La presencia de Nostradamus era fuerte. Nos recibió y empezó a mostrarnos el cielo.
El espacio parecía acortarse y desde donde estábamos, en la Ciudad del Gran Corazón, vi el sol de cerca, pero no sentía su calor. Vi explosiones solares lanzando a la Tierra sustancias que lentamente alteraban la atmósfera terrestre, a través de combinaciones químicas. También vi explosiones volcánicas lanzando en el aire cargas tóxicas altamente concentradas.
Me pareció que aquellos gases se entremezclaron y el cielo se cubrió de nubes cobrizas, de color marrón-rojizo. Esas nubes se densificaban poco a poco, acentuando su coloración, hasta que ya no era posible ver el cielo; el aire se fue volviendo irrespirable y el sol ya no conseguía atravesar las nubes.
Después de un cierto tiempo, no sé cuánto, el escenario cambió y vi a varios de nosotros presos dentro de la casa. Afuera, sólo oscuridad.
El calor inicialmente era intenso, casi insoportable, con la casa toda cerrada. Después me dio la impresión de haber pasado 24 horas. La temperatura cayó drástica y bruscamente. El frío se volvió intenso, casi insoportable. Muchos se quedaban envueltos en gruesas mantas dentro de casa.
Nuestros organismos sufrieron un choque de temperatura e algunos micro-organismos quedaron temporalmente eliminados, o casi, disminuyendo su actuación sobre nuestros cuerpos.
Fuera de las casas, entre las nubes tóxicas, vi Naves Espaciales trabajando, lanzando rayos de luz amarilla que iban alterando la atmósfera. Empezó a llover.
El agua bajaba cargando los gases tóxicos, mezclándolos, lo que convirtió el agua en ácida. Corría todo por donde pasaba. Las plantas se marchitaban enteras, sin que cayeran las hojas.
Inmediatamente, con el toque del agua contaminada, los animales morían a puñados, en la tierra, en los ríos, lagos y mares.
Las personas morían a millares y los cuerpos en descomposición acelerada lo cubrían todo, alterando aún más las condiciones ambientales de la Tierra.
Los supervivientes empezaron a salir de sus casas. ¡Sus expresiones eran de perplejidad, incredulidad y terror!
Pequeñas Naves Extraterrestres intentaban ayudar a los grupos humanos que empezaban a buscar refugio o áreas menos contaminadas. También derramaban unos polvos sobre los cadáveres, retardando un poco más su descomposición.
El paisaje de la Tierra era desolador. Montones y montones fétidos y pestilentes. Muchos de nosotros parecíamos inmunes a la acción de los micro-organismos que circulaban proliferando.
Una lente de aumento fue colocada ante mí y vi los seres microscópicos actuando aceleradamente, como si alguna inteligencia estuviera guiándolos. Parecía que sólo actuaban sobre la materia muerta y distinguían lo que estaba vivo y lo que no. Sólo actuaban sobre los cadáveres.
Fui alzada a gran altura y divisé los puntos donde se reunían las personas. Naves Espaciales guiaban a grupos de seres humanos hasta aquellos puntos.
Había muchos obstáculos y la gente tenía que ayudarse entre ella para conseguir llegar a los Refugios. Troncos caídos, ríos cubiertos de cadáveres de animales, montones de cuerpos humanos, zanjas en la tierra, etc.
Cada grupo disponía de hermanos encarnados que iban delante, guiándolos. Entendían lo que pasaba y oraban, como una forma de buscar intuiciones y equilibrio para tomar decisiones.
No vi espíritus circulando sobre la superficie de la Tierra. Toda la ayuda venía de las Naves Espaciales.
El aire estaban enrarecido y olía como a azufre; respirábamos con dificultad y el pecho nos quemaba.
El único agua disponible era el de las personas que habían creído en los avisos y la había almacenado para aquel momento.
El esfuerzo de la caminata era terrible, pues el cuerpo no respondía de la misma forma por la falta de oxígeno para nutrir los músculos. Era como si estuvieran flojos, fláccidos y sin vigor.
Pero la fe de quienes guiaban a los "grupos" era inquebrantable.
Nuestros cuerpos están siendo preparados para enfrentarse a los dolorosos momentos.
Unos dispositivos han sido implantados debido a nuestra aceptación de la realidad y consecuente autorización, para liberar medicamentos que nos auxiliarán, dándonos fuerzas para continuar, a pesar de las dificultades.
GESH - 09/03/2013 - Vitória, ES - Brasil
Nota¹ - La Ciudad del Gran Corazón está en el Astral Superior de Goiás/Brasil.