Venid a Mí vosotros que sois mansos, y Yo os daré la Tierra por herencia, aunque a vuestro alrededor se desmoronen las estructuras que os han sostenidos durante siglos.
Aún hay esperanza de un nuevo comienzo, prometido por el Padre. No os entreguéis a la desesperación, hermanos amados; confiad en Aquel que todo lo gobierna, creed en Su Amor Bendito, que nunca abandonó a Sus hijos.
Por más dolorosos que sean los fenómenos que enfrentaréis, elevad el pensamiento al Padre, suplicando fuerzas para enfrentar vuestro dolor.
No es un castigo que Él os envía, es el remedio que necesitáis para la cura del alma, hace mucho tiempo enferma, tan enferma que ha contaminado la morada que Él os ofreció para resarcir vuestras deudas con las Leyes Universales.
Hermanos, en la simplicidad de las enseñanzas que os dejamos, procurad el camino seguro para escapar de los tortuosos laberintos en los que estáis enredados.
En medio del dolor, estamos con vosotros;
En medio del llanto, estamos con vosotros;
En el rechinar de dientes, estamos con vosotros.
Venid ovejas Mías y Yo os daré el consuelo, el coraje y la esperanza en la nueva vida. Perecerá la materia, pero las almas inmortales sólo perecerán si niegan a Dios Nuestro Padre.
Venid pequeños, ha llegado la hora.
Jesús Sananda
GESH - 17/05/2013 - Vitória, ES - Brasil