Recibí la presencia de un Ángel diciéndome que en el futuro conocería a un "ser" tan especial que dejaría marcada "su presencia", para que todos los hombres Le conociesen.
Aún siendo niño, pues la inocencia aún habitaba en mí, recibí nuevamente la visita del Ángel diciéndome que Él vendría, y que sería mi Hijo.
Con tristeza hoy notamos que los niños han perdido su inocencia. Son tristes los días que vivís, pues incluso es difícil que los sueños habiten la mente, tan duramente marcada por la realidad del momento presente.
Solamente la degradación y un nuevo comienzo podrá garantizar a los desviados de las Leyes, la oportunidad tan necesaria para corregirse.
Él vino y habló para todos, y con Su Amor a muchos despertó; sin embargo, aún hoy muchos duermen esperando al Salvador.
Tan cerca Él está y no pueden sentirle; continúa llamando, pero no pueden escucharle.
Solamente la separación de hermanos tan diferentes en su trayectoria evolutiva, permitirá que prosigan, cada cual su camino, para elevarse y alcanzarle.
Han pasado milenios desde Su venida y aún puedo sentirle, caminando entre los hombres, incentivándolos con Sus Dulces Palabras para que abandonen la vieja forma de vivir, y escojan la mansedumbre como camino de paz sembrada y cosechada.
De nuevo Él camina. Pocos pueden verle, casi nadie. Al escucharle, es la misma dulzura, la misma mansedumbre. Se esparce entre los hombres con la esperanza interminable de que despierten a la Luz.
Él es el Maestro, amado por todos, esperado por muchos, adorado por nosotros.
Hermanos, Él es Jesús.
Ninguno de vosotros llegará al Padre sin antes estacionar en los parajes sublimes de Su Amor Suave.
Apresurad el paso, Él os espera.
Paz y amor entre los seres humanos es lo que deseamos.
María
Madre de Jesús
GESH - 20/04/2013 - Vitória, ES - Brasil