Discípulos amados
Recibí de Jesús la tarea de asistiros.
Os rescaté de los atolladeros donde os retrasasteis y os reuní en una familia espiritual.
Caminasteis y os llamé para que despertarais vuestras consciencias.
Algunos escucharon mi llamado y fueron en la dirección indicada. Algunos se retrasaron con las distracciones del camino, otros retrocedieron hasta el principio, tras una corta caminata.
Muchos se perdieron en dar vueltas, ebrios de vanidad. Pocos perseveraron en la caminata y muchos aún titubean.
"Yo os llamo una vez más, para que os convirtáis en los patronos de vuestro progreso espiritual. ¿Si no creéis en vosotros, quién lo hará?"
Sois espíritus milenarios, experimentados en innumerables existencias, de cuyas vivencias extrajisteis un amplio abanico de conocimientos y prácticas.
El conjunto de vuestras experiencias ya os permite dar un salto evolutivo que la presente encarnación llave os proporciona bajo la forma de oportunidades.
¿Por qué aún os resistís?
Los apegos excesivos no deben impedir vuestro progreso.
Liberaos amados míos, el Universo es infinito y se desdobla en muchos otros universos paralelos. La eternidad es infinita y aún no podéis alcanzar tal comprensión.
Ya estáis aptos para sentir que no es esta vida la única que poseéis ni la Tierra el único anclaje de vuestras almas.
En esta hora ya no os toca luchar más contra los que repudian nuestra presencia.
Su repudio es su sentencia, y como elección de su libre albedrío, se situarán cómo y cuándo determinen sus consecuencias. Sois libres para continuar o para parar, para partir o regresar.
La compasión y la misericordia derramadas para la humanidad impulsan a los hijos de Dios al Amor del Maestro Jesús, Divino Gobernador de la humanidad terrena, y el Cristo Planetario exulta, por la comunión de fuerzas enviadas de otros orbes hacia la Tierra en esta hora.
Estamos ligados por el hilo inquebrantable del amor y con vosotros seguiré velando vuestros pasos hasta que se confirme la realización sublime de la transformación plena de vuestras almas, pues esa es la Voluntad de Dios.
Sobre la Tierra resuenan clamores de paz, entonados por espíritus que ya descortinan ante ellos otras realidades, y a estos les afirmamos: no habrá paz entre los seres humanos si no la cultiváis en vuestro interior.
La transformación de la paz se da en el silencio de la intimidad de cada uno, que despertando a la Luz, se dedica incesantemente a vencer sus guerras internas, declarándose todos los días como ser pacífico, en el silencio de su consciencia.
Y cuando falten las fuerzas renovadoras, vencidos por los hábitos milenariamente implantados en la selva de los instintos inferiores, usad el trabajo como recurso de salvación, dedicando al prójimo los más elevados sentimientos de fraternidad universal, sin cobrarles pagas de reconocimiento o bondad.
Sólo mediante el trabajo suplantareis las densas nubes de vuestras flaquezas e imperfecciones.
Os aseguramos; si perseveráis, en breve veréis brillar la luz de una nueva vida.
Que la paz habite en vosotros.
Ramatis
GESH - 25/05/2013 - Vitória, ES - Brasil