Videncia -
Salí del cuerpo y fui llevada a la Montaña Sagrada en Nepal. Casi llegando nos encontramos con un grupo de monjes entre los que se encontraba el monje chino Lee em Ching, que fue mi padre en otra encarnación, y también al querido Francisco de Asís.Enseguida, ese ser maravilloso y conmovedor se agachó y me puso un par de "sandalias franciscanas", diciendo apenas: "este trecho de la caminata debe ser recorrido con simplicidad". También me explicó que habría piedras en el camino y que descalza me podría hacer daño. No era posible utilizar ningún otro tipo de calzado; y aclaró que con las sandalias sentiría los guijarros bajo mis pies, pero que no me dañarían.
Todos echaron a andar y yo les seguí. Había un silencio monástico en el grupo e intenté silenciar mis pensamientos; entonces comencé a escuchar la frase: "Señor, compasión y misericordia para toda la humanidad". Procuré entrar en sintonía con esos pensamientos y seguir sus pasos, observando el camino.
Se trataba de un camino estrecho de tierra, abierto, siguiendo la ondulación natural de la montaña. Del lado derecho arbustos y baja vegetación verde, como en el ambiente del cerro; y en la izquierda un despeñadero, también con vegetación, que daba a un lugar muy bonito. Creo que se trataba del Valle de Wesak, al oeste del Tibet, en la frontera con Nepal. Parecía que estábamos muy arriba, pues las cosas se veían pequeñas desde ahí y el aire era bien fresco.
Tras un tiempo de caminata en silencio, llegamos a un lugar donde, desde el lado izquierdo del camino quedaba un despeñadero, y había un camino de madera, como un puente recto que terminaba en un mirador suspendido y cubierto también de madera.
El pequeño camino de madera se perdía en el horizonte, no sé cuántos metros sobresalía de la Montaña sobre el despeñadero, y terminaba en ese mirador. La vista era clara, de largo alcance y muy bella. Enseguida el monje chino comenzó a orar:
- Maestro Maitreya, Buda de la Compasión, te dignaste a derramar sobre nosotros tu manto de misericordia. Rogamos por los incrédulos para que tu amor, tocando las fibras más profundas del ser, los haga sentir y crean.
Con esas palabras, el cielo se volvió de color lila. Alguien explicó que uno de los Maestros de la Gran Fraternidad Blanca Universal (GFBU), derramó su Luz sobre la Tierra para abrir camino en la psicoesfera terrestre, para que pasara el Buda de la Compasión.
Desde el mirador se veía el cielo ahora revestido de una luz verde, manifestación de otro Maestro. Mirando hacia abajo se veían muchas luces pequeñas que se movían lentamente. Eran los "caravaneros" subiendo a la Montaña Sagrada. Escuché lo siguiente:
- Somos peregrinos de la compasión.
Un silencio respetuoso y profundo lo envolvía todo. No había tristeza ni clamor. No había frivolidad ni pensamientos vanos.
Todos estaban compenetrados en un solo pensamiento: compasión para la humanidad terrenal.
Algunos grupos cantaban lindos mantras mientras subían. Algunos cánticos ayudaban en la respiración de quienes subían, otros actuaban en la elevación de sentimientos. Cuando un grupo entonaba un mantra el otro callaba, y vice versa.
Me mostraban diferentes tramos de la subida. En uno de ellos había barreras de alambre puntiagudo y los peregrinos hacían un gran esfuerzo para superar los obstáculos. Algunos llevaban sus vestes rasgadas, otros sufrían arañazos. Algunos tenían cortes y sangraban, por lo que se tenía que interrumpir la caminata.
Me resultó extraña esa visión y mentalmente pregunté por qué aquel trecho del camino era tan difícil, a lo que el monje chino respondió:
- Aquel que camina sobre la Tierra está sujeto a tropiezos. Cada tropiezo es una herida abierta en el cuerpo sutil, y ese daño hay que curarlo. Puede ser superficial o profundo, dependiendo del tamaño del tropezón.
A veces un leve arañazo es fácilmente soportado, pero otras veces el alambre corta la carne y hace sangrar, exigiendo un tiempo para reparar el daño. Otras veces el discípulo necesita ir a la enfermería para recibir los puntos requeridos en la herida.
Como en la vida.
Los errores pueden ser leves y de fácil reparación, o pueden necesitar una parada más demorada, visando la corrección necesaria. Otros errores nos envían a ambientes donde necesitamos permanecer hasta que cicatriza la herida provocada por nuestro descuido.
La caminata en la Montaña Sagrada es para muchos discípulos de la Luz, una lección.
Todos quieren alcanzar la cima de la Montaña, que representa las "Esferas Superiores de la Vida", pero en el camino hay que aprender a comportarse, a caminar.
Es necesario soportar las incomodidades del camino, pues son nuestras lecciones.
Es preciso comprender, reflexionar, meditar.
Una palabra precipitada, un gesto agresivo, un pensamiento infundado, un acto irresponsable y nos comprometemos.
Tras las explicaciones vi otros tramos del camino y con cada videncia enseguida venía una explicación. Un trecho tenía grandes zanjas que obligaban a los peregrinos a bajar y a después a subir, requiriendo un gran esfuerzo.
- El sube y baja representa el movimiento de nuestras emociones, que nos mueven hacia arriba y hacia abajo incesantemente, como en un balancín.
Había también un tramo con un camino muy estrecho y pegado un barranco inmenso, de manera que el caminante tenía que pasar agarrándose a la Montaña. Esta es la explicación:
- Justa medida del progreso, cuando desperdiciamos todas las oportunidades y la Ley nos impone el dolor como cosecha.
Otro trecho de la Montaña tenía animales que atacaban a los caminantes.
- Pasar desapercibido, para no despertar a las fieras. No herir, para no ser herido.
La caminata por la Montaña Sagrada no es una ruta turística. Cada persona autorizada a transitar por ella trae una tarea compatible con las instrucciones recibidas por sus Maestros y debe rendir cuentas de su aprendizaje al final del camino.
Una vez al año, en el Festival, muchos Maestros traen a sus discípulos para probar el progreso realizado. Es un gran honor ser seleccionado para la iniciación en la peregrinación sagrada.
En los distintos niveles de energía, formados por los planos y sub-planos de las dimensiones sutiles que constituyen la Montaña, hay oportunidades de aprendizaje.
La Montaña es al mismo tiempo camino y escuela, donde el alumno, al caminar, pone en práctica sus estudios.
Ella es fuerza y vida para aquellos que comulgan la Ley del Progreso. Es "Santuario y Altar de Amor a Dios", donde nos postramos en reconocimiento al Padre por Su Misericordia Infinita, y ante nosotros mismos reconociendo la inmensa inferioridad que aún domina nuestro ser.
Altar de nuestras más elevadas aspiraciones.
Santuario de nuestra evolución.
Portal de Luz, la Montaña Sagrada es el paso que deseamos recorrer hacia los Mundos Felices.
P - ¿Quién eres?
R - Tu Instructor de primera hora, Lee em Ching.
P - ¿Aquel que en otra encarnación fue mi padre?
R - Sí.
De rodillas y profundamente emocionada toqué la punta de su manto en mi cabeza, en un gesto tradicional del cual no tenía conciencia, pero que parecía estar gravado en mi memoria. Pedí perdón por los errores del pasado y agradecía la oportunidad del reencuentro.
Lee em Ching
GESH - 25/05/2013 - Festival de Wesak - Vitória, ES - Brasil