Hermanos
Muchos de nosotros, Trabajadores de la Siembra Cristiana, estamos tristes por los acontecimientos que suceden en el Planeta. Conocemos las causas, porque han sido elucidadas ante nosotros.
No obstante, ver el sufrimiento humano de aquellos que continúan en la oscuridad de su ignorancia, nos toca el corazón. Como una madre que observa a sus hijos cosechando el sufrimiento plantado, ruego al Padre por todos vosotros y al "Hijo tan amado", que se compadezca de esta humanidad, derramando sobre ella la luz del entendimiento, para que comprenda y salga de la inercia que promueve la oscuridad. Vivamente tocados por Su Amor, que los seres humanos trabajen en su renovación interior, la que os elevará a peldaños de Luz.
Muchas voces nos llaman, pero debéis saber que no hay milagros. No podemos realizar nada contra la voluntad de las personas; si deseáis la paz y la felicidad, hay que cultivarlas en las modestas contribuciones diarias, conforme Jesús os enseñó.
Alegraos, pues Él camina con nosotros, renovando nuestra esperanza en el porvenir de buena ventura, la que nos reserva el Reino de Dios.
¡Paz a todos! ¡Nos despedimos rogando a Dios el perfume de las flores a vuestro alrededor!
Margarida - ¿Quién eres?
R - Aquella a la que llamáis María.
Margarida - Te damos las gracias, querida hermana, por tu amor a todos nosotros.
María - Gracias a Dios, que nos ha permitido servir. Este es nuestro trabajo, llevar la luz que toca los corazones y mentes, para que despierten. Incesante trabajo que no debemos dejar de esforzarnos para llevarlo a cabo, pues de él depende la renovación de muchos de nuestros hermanos, que aún están perdidos en la noche de la ignorancia.
¡Que la paz esté entre nosotros!
María de Nazareth
Madre de Jesús
GESH - 01/02/2013 - Psicofonía - Vitória, ES - Brasil