Hermanos de la Tierra, necesitamos darnos la mano y orar a Dios, para que tenga compasión por esta humanidad.
El momento de la cosecha llega para todos, y como una fiera las "formas pensamiento", alimentadas por las masas, avanzan hambrientas sobre las criaturas. Quieren perpetuar su existencia.
Suman su fuerza a las fuerzas negativas, que pasan a dirigirlas. Inspiran terror y pánico en las masas humanas, que perdidas, desligadas de la Espiritualidad Superior, se vuelven blancos frágiles en las manos de las "fieras".
¡Hermanos, volved vuestra mirada a Dios! Suplicad que retire de vuestra vista lo que tapa los ojos, que impide comprender la visión espiritual.
La humanidad necesita alimentar el espíritu con valores morales más elevados. Deteniendo la marcha en dirección al Abismo, elevándonos en sincera oración al Creador.
En este tiempo de dolor y rechinar de dientes, solamente unidas en oración las masas podrán ayudar, minimizando el impacto de los ataques.
Tened compasión los unos de los otros, somos todos hermanos. Esclareced al Mundo que Dios es Todo Bondad, Amor y no castiga a Sus hijos. El castigo es fruto de la consecuencia de vuestros actos.
¿Pensáis por acaso que aquello que hacéis contra vuestros hermanos, las iniquidades, el dolor infringido al prójimo, se queda sin retorno, sin reacción?
¿Acaso pensáis que en la caída de la noche los crímenes permanecen desconocidos?
¡Estáis equivocados hermanos! Vuestro juicio es erróneo; no hay velo que cubra el mal que practican vuestras manos.
Dios todo lo sabe y todo lo ve. Sus Leyes fueron creadas para gobernar a todos Sus hijos amados. No hay de entre vosotros aquel que sea el predilecto del Padre. Sus Leyes gobiernan a todos; y si heristeis a alguien, un día seréis heridos.
Detened vuestra marcha en dirección al Abismo, hiriendo al prójimo, dilapidando la vida, destruyendo la creación. Refrenad vuestros instintos, pues habéis sido llamados al Progreso. Como hombres y mujeres os colocasteis en pie sobre la Tierra.
No sois más los animales de ayer, pues la Centella Divina que os anima ha progresado, iluminando de luz vuestra condición animal, elevándoos a la condición de seres humanos; y ante vosotros, la Centella Angelical ya fulgura deseando brillar.
Liberaos de las amarras materiales hermanos, mediante el desapego de las sensaciones densas, de las emociones fuertes que os prenden al pasado de errores.
Es la hora de la liberación. Si no os toca el Amor de Dios, entonces mediante el dolor, reflejo de Su Ley, seréis tocados al cambio. Incluso ante aquello que está por venir, recogiendo la amargura de los frutos de vuestros errores, bendecid al Creador.
Jamáis permitáis que la rebeldía domine vuestro corazón y mente. Bendecid, porque el dolor cura y renueva.
Hermanos, unid vuestras manos en oración y aceptad el karma colectivo que se abate sobre vosotros. Elevad el pensamiento a Dios y suplicad el perdón de las ofensas y cambiad.
Este es el mensaje que trae el dolor y el sufrimiento; comprendedlo y aplicadlo en vuestra existencia para sacarle provecho.
Que la Paz de Jesús esté con nosotros.
Madre Teresa de Calcuta
GESH - 24/08/2013 - Vitória, ES - Brasil