Fuerzas negativas que se aproximan a la Tierra barrerán los escenarios del Planeta, como un vendaval llevando destrucción, desolación y hambre, dejando a niños y niñas huérfanos. En las calles, violencia, inseguridad. Almas rendidas al mal pasarán a ser las autoridades.
No obstante, hijos de Dos, tened fe y fuerza. El Padre está con nosotros, pues vive dentro de nosotros.
No habrá "trompetas" anunciando la caída de los Ángeles, porque Deus no salvará a sus hijos en un acto circense, con una única presentación. Hermanos, Él está con nosotros en cada salida de sol, por toda la eternidad.
Jesús, el Excelso Rabino, no bajará en un "carruaje de fuego", pues en Su simplicidad, Él entró en Jerusalén montado en un burro. No preciso oro ni fuego para anunciar Su Presencia entre nosotros, porque Él nunca nos dejó.
Aquellos que se llaman a sí mismos hombres de bien, no Le sienten en su corazón; pero Él está entre nosotros.
Ha llegado la hora de beber e cáliz amargo del pasado; pero no es ira divina, pues el Creador no posee sentimiento humano y destructivo que sombree Su Luz.
Es apenas el retorno de eras pasadas de maldad e iniquidad hacia sus propios dueños.
Coraje, hombres convencidos del Amor de Cristo. Como los antiguos cristianos, este momento es el testimonio de fe, de que nada en esta vida es en vano, porque progresar es una necesidad del alma.
Que la Luz Divina recaiga sobre nosotros.
San Agustín
GESH - 30/08/2013 - Vitória, ES - Brasil