Hermanas, desde los Universos distantes, desde las moradas de la Casa del Padre, "grupos itinerantes de socorristas" enfrentan poblaciones hostiles, incrédulas y con costumbres totalmente diferentes a las suyas.
Con todo, no hay mayor alegría, inclusive en medio de las masas belicosas, cuando identificamos a almas fraternas, espíritus hermanos que reencontramos y saludamos en el nombre de la Luz.
Para nosotros, que nos lanzamos al trabajo donde imperan el desorden y el caos, es triste ver que aquel ser, que muchas veces estuvo a nuestro lado en existencias pasadas, está ahí caído, caminando por senderos de incertidumbre y odio, ignorando su origen espiritual.
Con pesar, nosotros los recogemos del lodazal que crearon de la vida que les fue concedida para su progreso.
Esto es lo que nos impulsa, hermanos: compasión y alegría de servir a Cristo Planetario y al Gobernador Jesús.
Socorremos, diariamente, a millares de criaturas fallidas, que si no se hubieran dejado embaucar por facilidades materiales o pasiones inferiores, estarían aquí con nosotros, ayudando en la limpieza planetaria.
Acompañamos y encaminamos a todos los que en esta hora se desligan del cuerpo físico. El trabajo está hecho con amor y dedicación, sin distinguir entre izquierdistas o derechistas. La mano ofrecida es para todos, independientemente de la vibración espiritual emitida por el ser humano.
En las tareas planificadas y orientadas por "mentes superiores" no hay lugar para preferencias personales y tratos diferenciados, ya sea el hermano un estadista o un vagabundo. Los prejuicios sociales, morales, culturales y monetarios son propios de los habitantes en los "Planetas de Dolor y Expiación", en donde los encarnados tienen dificultades para verse como hijos del mismo Dios.
La Tierra está a las puertas de una transformación espiritual y material; sin embargo, observamos a la población carente de preparación para enfrentar la caída de las barreras sociales y comodidades materiales, que será la tónica después de los "Tres Días de Oscuridad". Tal vez ahí encontraremos la paja que se convierte en trigo y el trigo que no incorporó en sí el ejemplo de amor y perdón, "lecciones" legadas a la humanidad hace más de dos mil años.
Aconsejamos a nuestros lectores que actúen con lógica, pero no con la indiferencia de aquellos que no cultivan el amor. Aplicad en vuestra vida el desapego y la solidaridad.
Podría ser que de no practicarlo ahora, en el auge del sufrimiento y la desesperación, falte la fe que sustenta a los que creen, y se pase a actuar como los hermanos ignorantes, que sin preparación para mantenerse vivos, no dudan en arrebatar y aplastar o incluso matar.
Serenidad pedimos en el nombre de la Luz.
Nalian
Extraterrestre
GESH - 05/07/2013 - Vitória, ES - Brasil