En las Sinagogas o en las calles llenas de gente; en las Iglesias o en los Patios festivos; en los Santuarios o en las Mezquitas, para encontrar a Jesús basta con evocar Su Presencia con una llamada mental sincera; allá donde estéis, Él os alcanzará con Su Presencia Luminosa.
No hay necesidad de pompas ni palabras rebuscadas, apenas sinceridad y buenos propósitos, para que Él nos socorra.
Distanciados de la Luz, los seres vagan perdidos, sin embargo, cuando están saturados del error, suplican ayuda a Él, Jesús; sin demora en la inmediata respuesta, la criatura infeliz siente que su pecho se ilumina, el dolor se atenúa pues le alcanza el auxilio.
Jesús es el Centinela de todos los sufridores, incluso de aquellos que aún no han pedido socorro.
Tened coraje y fe, pues Jesús es la Luz Mayor que nos conduce a la ascensión espiritual.
Amemos al prójimo, como Él nos ama.
Salve Jesús.
Meimei
GESH - 06/12/2013 - Vitória, ES - Brasil