¡Hermanas de humanidad, salve la Luz que nos guía!
Cuando desencarné, en medio del dolor, conservé en mí la moral y el amor por las Obras Divinas.
Fui socorrida por los Seres que veía solamente en mis visiones espirituales, y por Ellos no negué haberlos visto, pues sabía en mi interior, que el amor y bondad que veía en sus ojos, sólo podría ser la mirada de aquellos enviados por el Padre.
Como Guerrera morí, y como Guerrera continúo; no por el ansia da lucha ni para subyugar al débil e ignorante, sino por entender que en la lucha en el nombre del Padre Mayor, que Él nos concede, proporcionamos alivio a aquellos que sin saberlo, cargan el peso del sufrimiento.
Son varias, y cada vez más feroces, las luchas que enfrentamos, porque los enemigos que confrontamos ahora son aquellos que antes mandaban a los soldados en el pelotón delantero.
Sin embargo, ante las sucesivas derrotas, al no sobrar muchos para formar la "punta de la espada", se vieron en la situación de tener que luchar, para mantener el poder ilusorio que conquistaron.
Somos Guerreras de Cristo, y con la armadura concedida por Él, nuestra espada sólo bajará ante Su Orden.
Hasta que esa orden llegue, continuaremos luchando en el nombre de la Luz que todo lo cura y limpia.
Paz, Guerreras de la Luz.
Juana de Arco
Médium - En este momento, tras varios saludos, comenté la admiración que sentía por ella.
Ella envió estas palabras finales:
Somos todos nosotros, Centellas que salieron del Creador, y hacia aquella Luz volveremos; a pesar de los obstáculos que creamos en nuestra vida.
Nada podrá impedir que sigamos en el camino que nos lleva hasta Él, la Luz de la Creación.
Juan de Arco
GESH - 16/11/2013 - Vitória, ES - Brasil