Hermanos, que la paz sea con vosotros.
Incluso en el calvario, Jesús demostró amor, compasión y fe.
Su mayor dolor era ver a sus hermanos de humanidad tan carentes e ignorantes.
Suplicando perdón para sus verdugos, expiró como un malhechor.
Revivido e iluminado en los planos etéreos de las regiones sublimes, Él continua esparciendo Su Luz en la oscuridad del Planeta, procurando despertar a las almas aprisionadas en los errores, en los desvíos, en la ignorancia de las Leyes de Dios.
Prosigue, abdicando de las Moradas Celestes, para seguir con nosotros en el calvario de la Tierra.
Bendito sea Su Amor y Su Luz, que sustentan y guían a toda la humanidad.
Salve Jesús.
Emmanuel
GESH - 06/12/2013 - Vitória, ES - Brasil