La fuerza de la palabra barre la casa y limpia el alma. La fuerza del amor que brota del corazón lava el alma de toda impureza.
Alma limpa y casa limpa pueden atender con seguridad a los dolientes que llegan.
La obra se encuentra protegida y no fue alcanzada por los intentos del mal (tenebrosos).
Algunas personas que de aquí se fueron aún se encuentran fuertemente ligadas. Sus corazones vibran de odio y sólo desean destruir el trabajo, del cual ya no participan más. Desacreditar las actividades de la Casa.
Mentalizan nuestro símbolo apagado.
Pobres criaturas! ¿Quién puede apagar la Luz del Cristo?
Nhá Benta, el 25/01/2003
GESH, Jacaraípe (ES), Brasil