Durante la charla sobre el suicidio.
Hermanos, que la Paz de Jesús esté con nosotros.
¡Suicidio jamás!
Por peor que sea la prueba, sorbed la copa amarga del sufrimiento con Jesús en el corazón.
Por más dura que sea la experiencia, entrégate de cuerpo y alma a la situación constreñidora, alimentando la esperanza en un nuevo tiempo.
Y si la desilusión llama a la puerta de tu inocencia, recobra la lucidez a tiempo, antes de entregarte a la desesperación.
Porque sin motivo aparente, el dolor te haga una visita inesperada, confía en la "Providencia Divina", que no se equivoca en el envío del sufrimiento. Recogemos hoy lo que sembramos ayer.
Cuando la ingratitud sea el intercambio recibido por el pago de la más alta dedicación amorosa, perdona y releva, pues no todos están preparados para comprender el valor de tu esfuerzo.
Si la fortuna se te escapa de las manos, recuerda a tiempo que, de hecho, nunca te perteneció; y acepta con resignación la penuria que pule nuestras verdaderas necesidades.
Ante el fardo pesado, del que suponéis que no soportáis más la sobrecarga, recuérdate que sin deber nada, el Rabí de Galilea cargó sin quejas el madero de Su crucifixión, y resignado ante la rudeza del Mundo, se entregó por amor, para darnos ejemplo del perdón sin condiciones.
¡Resiste con fe!
¡Enfrenta con coraje!
¡Acepta con resignación!
¡Atraviesa el dolor con esperanza!
¡Sin embargo, al suicidio no recurrir jamás!
Juana de Angelis
GESJ - 25/03/2014 - Vitória, ES - Brasil